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	<title>Apologética Archives - UnCatolico.com</title>
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	<title>Apologética Archives - UnCatolico.com</title>
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		<title>Jesús es Yahveh</title>
		<link>https://uncatolico.com/apologetica/jesus-es-yahveh/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[UnCatolico]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Aug 2014 21:47:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apologética]]></category>
		<category><![CDATA[Jesus es Yahveh]]></category>
		<category><![CDATA[Jesus es Yavé]]></category>
		<category><![CDATA[Yave es la Santísima Trinidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jesús es Yahveh, esto se entiende porque Yahveh es el nombre esencial de Dios (cf. Suma teológica, Parte Ia, Cuestión 13), el nombre de su naturaleza divina compartida por las tres divinas personas. Tres divinas personas diferentes entre sí, pero con una misma naturaleza divina (esencia). En definitiva Yahveh es el nombre esencial de la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Jesús es Yahveh, esto se entiende porque Yahveh es el nombre esencial de Dios (cf. Suma teológica, Parte Ia, Cuestión 13), el nombre de su naturaleza divina compartida por las tres divinas personas. Tres divinas personas diferentes entre sí, pero con una misma naturaleza divina (esencia). En definitiva Yahveh es el nombre esencial de la Santísima Trinidad, Dios Unitrino. El Padre es Dios (Yahveh), el Hijo es Dios (Yahveh) y el Espíritu Santo es Dios (Yahveh).<span id="more-3921"></span></p>
<blockquote><p>Con SCHEEBEN (Dogmatik s n. 84 ss) podemos clasificar en tres grupos los siete «nombres sagrados» del Antiguo Testamento; el primer grupo expresa la relación de Dios con el mundo y con los hombres (‘El = el Fuerte, el Poderoso; ‘Elohim = el que posee la plenitud del poder; Adonai = el Señor, el Soberano, el Juez) ; el segundo grupo designa más bien las perfecciones internas de Dios (Shadai = el Omnipotente; Elyon = el Altísimo; Qadosh = el Santo); y<strong> el tercer grupo comprende el nombre propio y esencial de Dios (Yahvé). El nombre propio del Dios verdadero es Yahvé</strong>. Se deriva lingüísticamente de haya, variante del antiguo hawa = ser; significa : él es. Los Setenta lo traducen aquí etimológicamente con justeza por ó ón = «el que es», pero luego lo sustituyen generalmente por kyrios = el Señor. Dios mismo reveló este nombre a Moisés al responder a su pregunta sobre cuál era su nombre: «Yo soy el que soy [‘ehye ‘asher ‘ehye]. Así dirás a los hijos de Israel: ‘Ehye [“yo soy”] me ha enviado a vosotros&#8230; Esto dirás a los hijos de Israel: Yahvé [“él es”], el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob me ha enviado a vosotros. Éste es para siempre mi nombre, y ésta mi denominación de linaje en linaje» (Ex 3, 14 s). &nbsp;(Ludwig Ott, Manual de Teología Dogmática, Editorial Herder, Barcelona 1966, p. 61) [Con aprobación Nihil Obstat]</p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
<p><strong>Comparemos los siguientes pasajes del Antiguo Testamento referidos a Yahveh con pasajes del Nuevo Testamento que se refieren a Jesús, para comprobar en las Escrituras esta verdad de fé.</strong></p>
<p><strong>Antiguo Testamento</strong></p>
<p><strong>1)</strong> Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy.» Y añadió: «Así dirás a los israelitas: “Yo soy” me ha enviado a vosotros.» (Éxodo 3,14)</p>
<p><strong>2)</strong> Yo, yo soy Yahveh, y fuera de mí no hay salvador. (Isaías 43,11)</p>
<p><strong>3)</strong> Así dice Yahveh el rey de Israel, y su redentor, Yahveh Sebaot: « Yo soy el primero y el último, fuera de mí, no hay ningún dios » (Isaías 44,6)</p>
<p><strong>4)</strong> Mi morada estará junto a ellos, seré su Dios y ellos serán mi pueblo. (Ezequiel 37,27)</p>
<p><strong>5)</strong> Así dice Yahvéh, tu redentor, el que te formó desde el seno. Yo, Yahvé, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna. (Isaías 44,24)</p>
<p><strong>Nuevo Testamento</strong></p>
<p><strong>1)</strong> Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy.» Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo. (Juan 8,58-59)</p>
<p><strong>2)</strong> Aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo (Tito 2,13)</p>
<p><strong>3)</strong> Mira, vengo pronto y traigo mi recompensa conmigo para pagar a cada uno según su trabajo. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin. [&#8230;] Yo, Jesús, he enviado a mi Ángel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias. Yo soy el Retoño y el descendiente de David, el Lucero radiante del alba.» (Apocalipsis 22,12-16)</p>
<p><strong>4a)</strong> Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”.&nbsp;(Mateo 1,23)</p>
<p><strong>4b)</strong> En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe [&#8230;] Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1,1-14)</p>
<p><strong>5)</strong> El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él [&#8230;] El es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos. (Colosenses 1,15-20)</p>
<p><strong>¿Yavé, Yahvé o Yahveh, hay diferencia?</strong></p>
<p>Si hay diferencia, el tetragramatón está compuesto por 4 consonantes <strong>YHVH</strong>, por lo tanto lo correcto es escribirlo como <strong>Y</strong>a<strong>hv</strong>e<strong>h</strong>, las vocales es un tema discutible, pero los expertos indican que el nombre correcto transliterado es Yahveh, es decir con las vocales <strong>«a»</strong> y <strong>«e»</strong> en ese orden de aparición.</p>
<p><strong>¿Cómo siendo Jesús verdadero Dios, murió en la Cruz, si Dios no puede morir?</strong></p>
<p>Hay que puntualizar que la muerte es la separación del alma en relación al cuerpo, esa separación no hace detrimento de la naturaleza divina ni siquiera del alma humana de Jesús. El Verbo (Dios) encarnó y en el momento de la muerte, simplemente se separó de dicha carne temporalmente, manteniéndose su naturaleza divina intacta, como siempre ha de estar por toda la eternidad. Al tercer día resucitó venciendo a la muerte, así que tampoco la muerte tuvo la última palabra, en cualquier sentido la muerte de Nuestro Señor no ofrece ningún obstáculo a su naturaleza humana o divina. La idea que subyace en este error de pensar que Dios no pudo morir es que ven a la muerte como eliminación, como el fin último de toda existencia.</p>
<p>El cuerpo del Señor antes de resucitar se mantuvo incorrupto -pues la corrupción es propia del pecado original-, a tres días de su muerte resucitó de forma gloriosa retomando su carne, que si bien guardaba similitud con su cuerpo anterior, era diferente, se habla entonces de un cuerpo glorificado (1 Corintios 15,20) con propiedades simultaneas tanto físicas como espirituales; físicas como cuando Jesús comió con los apóstoles (Lucas 24,43) o permitió que santo Tomás apóstol tocará su costado (Juan 20:27; Lucas 24, 39) y espirituales, como la capacidad de trasladarse a pesar de obstáculos físicos; como la roca que sellaba el sepulcro (Mateo 28), puertas cerradas (Juan 20,19) o lugares alejados (Lucas 24,12-15).</p>
<p>El sacrificio de nuestro Señor Jesucristo fue atemporal y asumió sin límites el peso de todos nuestros pecados gracias a su naturaleza divina. Literalmente murió en nombre de cada uno de nosotros, ahí estaba María, Adrián, Juan, Pedro, Carlos, Juana todas y cada una de las personas que han existido y existirán. El carácter atemporal de su sacrificio permitió por ejemplo que María recibiera de forma extraordinaria la gracia de ser librada del pecado original en su inmaculada concepción (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus: DS, 2803), permitiendo además que no fuera transmitido el pecado original en Jesucristo según la carne en el seno inmaculado de María. En Cristo hemos sido elegidos cada uno de nosotros antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia (cf. Ef 1, 4), cuanto más María llena de gracia (cf. Luc 1,28) [HHH] y Madre de Dios (cf. Luc 1,43)</p>
<p>Gracias también al carácter atemporal del sacrificio de Jesucristo en la cruz (gracias a su naturaleza divina) fue posible que El instituyera la Eucaristía en la última cena, aún antes de que lo crucificaran ya les mostraba a los apóstoles su cuerpo y sangre que habrían de ser entregados, lo hacía evidentemente guardando los accidentes sensibles del pan y del vino, pero siendo en esencia ese momento que ha de perdurar para siempre, estando allí presente realmente el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor. Los sacerdotes puedan hacer actual el único sacrificio de Nuestro Señor en la cruz en la misa y en cada misa experimentamos precisamente esto. Veamos algunas enseñanzas del Catecismo al respecto:</p>
<blockquote><p>El memorial recibe un sentido nuevo en el Nuevo Testamento. Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual (cf Hb 7,25-27): «Cuantas veces se renueva en el altar el sacrificio de la cruz, en el que “Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado” (1Co 5, 7), se realiza la obra de nuestra redención» (LG 3).</p>
<p>Por ser memorial de la Pascua de Cristo, la Eucaristía es también un sacrificio. El carácter sacrificial de la Eucaristía se manifiesta en las palabras mismas de la institución: “Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros” y “Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que será derramada por vosotros” (Lc 22,19-20). En la Eucaristía, Cristo da el mismo cuerpo que por nosotros entregó en la cruz, y la sangre misma que “derramó por muchos [&#8230;] para remisión de los pecados” (Mt 26,28).</p>
<p>La Eucaristía es, pues, un sacrificio porque representa (= hace presente) el sacrificio de la cruz, porque es su memorial y aplica su fruto:</p>
<p>«(Cristo), nuestro Dios y Señor [&#8230;] se ofreció a Dios Padre [&#8230;] una vez por todas, muriendo como intercesor sobre el altar de la cruz, a fin de realizar para ellos (los hombres) la redención eterna. Sin embargo, como su muerte no debía poner fin a su sacerdocio (Hb 7,24.27), en la última Cena, “la noche en que fue entregado” (1 Co 11,23), quiso dejar a la Iglesia, su esposa amada, un sacrificio visible (como lo reclama la naturaleza humana) [&#8230;] donde se representara el sacrificio sangriento que iba a realizarse una única vez en la cruz, cuya memoria se perpetuara hasta el fin de los siglos (1 Co 11,23) y cuya virtud saludable se aplicara a la remisión de los pecados que cometemos cada día (Concilio de Trento: DS 1740).</p>
<p>El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio: “La víctima es una y la misma. El mismo el que se ofrece ahora por el ministerio de los sacerdotes, el que se ofreció a sí mismo en la cruz, y solo es diferente el modo de ofrecer” (Concilio de Trento: DS 1743). “Y puesto que en este divino sacrificio que se realiza en la misa, se contiene e inmola incruentamente el mismo Cristo que en el altar de la cruz “se ofreció a sí mismo una vez de modo cruento”; […] este sacrificio [es] verdaderamente propiciatorio” (Ibíd).</p>
<p>[&#8230;] El modo de presencia de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular. Eleva la Eucaristía por encima de todos los sacramentos y hace de ella “como la perfección de la vida espiritual y el fin al que tienden todos los sacramentos” (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae 3, q. 73, a. 3). En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están “contenidosverdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero” (Concilio de Trento: DS 1651). «Esta presencia se denomina “real”, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen “reales”, sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente» (MF 39). (Catecismo Iglesia Católica 1364 &#8211; 1374)</p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
<p><strong>¿La Santísima Trinidad (Yahveh) participa en pleno en el sacrificio de Cristo?</strong></p>
<p>Si, es el Padre quien entrega al Hijo para reconciliarnos consigo (cf. 1 Jn 4, 10). Al mismo tiempo es ofrenda del Hijo de Dios hecho hombre que, libremente y por amor (cf. Jn 15, 13), ofrece su vida (cf. Jn 10, 17-18) a su Padre por medio del Espíritu Santo (cf. Hb 9, 14), para reparar nuestra desobediencia. Siendo la naturaleza divina de Jesús compartida por el Padre y el Espíritu Santo, se entiende que el Padre también estaba en el Hijo al igual que el Espíritu Santo.</p>
<blockquote><p>¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. [&#8230;] Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho. (Juan 14:10-26)</p>
<p>Can. 9. Si alguno dice que el solo Señor Jesucristo fue glorificado por el Espíritu, como si hubiera usado de la virtud de éste como ajena y de Él hubiera recibido poder obrar contra los espíritus inmundos y hacer milagros en medio de los hombres, y no dice, más bien, que es su propio Espíritu aquel por quien obró los milagros, sea anatema. (Concilio de Éfeso, De la Encarnación l, Anatematismos ; DS 261)</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los Testigos de Jehová afirman que Jesús es una criatura angelical de Dios y que además el Espíritu Santo no es una persona sino “fuerza activa”, no está demás hacer notar lo que dice Nuestro Señor: el Espíritu Santo que nos envía el Padre es nuestro abogado (paráclito) y además nos enseña y recuerda las palabras que nos ha dicho Nuestro Señor Jesucristo, así que de ningún modo puede ser una fuerza, primero que una fuerza no puede abogar por nada pues no dispone de inteligencia y además mucho menos enseñar y recordar activamente, como si es propio de una persona.</p>
<p>Tratemos de no repetir viejas herejías, vamos a rememorar algunas declaraciones magisteriales del Concilio de Éfeso, infalible en materia de fé por ser de tipo Ecuménico.</p>
<blockquote><p>Can. 1. Si alguno no confiesa que Dios es según verdad el Emmanuel, y que por eso la santa Virgen es madre de Dios (pues dió a luz carnalmente al Verbo de Dios hecho carne), sea anatema. (Concilio de Éfeso, De la Encarnación l, Anatematismos ; DS 253)</p>
<p>Can 2. Si alguno no confiesa que el Verbo de Dios Padre se unió a la carne según hipóstasis y que Cristo es uno con su propia carne, a saber, que el mismo es Dios al mismo tiempo que hombre, sea anatema. (Concilio de Éfeso, De la Encarnación l, Anatematismos ; DS 254)</p>
<p>Can. 4. Si alguno distribuye entre dos personas o hipóstasis las voces contenidas en los escritos apostólicos o evangélicos o dichas sobre Cristo por los Santos o por Él mismo sobre sí mismo; y unas las acomoda al hombre propiamente entendido aparte del Verbo de Dios, y otras, como dignas de Dios, al solo Verbo de Dios Padre, sea anatema. (Concilio de Éfeso, De la Encarnación l, Anatematismos ; DS 256)</p>
<p>Can. 5. Si alguno se atreve a decir que Cristo es hombre teóforo o portador de Dios y no, más bien, Dios verdadero, como hijo único y natural, según el Verbo se hizo carne y tuvo parte de modo semejante a nosotros en la carne y en la sangre [Hebr. 2, 14], sea anatema. (Concilio de Éfeso, De la Encarnación l, Anatematismos ; DS 257)</p>
<p>Can. 9. Si alguno dice que el solo Señor Jesucristo fue glorificado por el Espíritu, como si hubiera usado de la virtud de éste como ajena y de Él hubiera recibido poder obrar contra los espíritus inmundos y hacer milagros en medio de los hombres, y no dice, más bien, que es su propio Espíritu aquel por quien obró los milagros, sea anatema. (Concilio de Éfeso, De la Encarnación l, Anatematismos ; DS 261)</p>
<p>Can. 10. La divina Escritura dice que Cristo se hizo nuestro Sumo Sacerdote y Apóstol de nuestra confesión [Hebr. 3, 1] y que por nosotros se ofreció a sí mismo en olor de suavidad a Dios Padre [Eph. 5, 2]. Si alguno, pues, dice que no fue el mismo Verbo de Dios quien se hizo nuestro Sumo Sacerdote y Apóstol, cuando se hizo carne y hombre entre nosotros, sino otro fuera de Él, hombre propiamente nacido de mujer; o si alguno dice que también por sí mismo se ofreció como ofrenda y no, más bien, por nosotros solos (pues no tenía necesidad alguna de ofrenda el que no conoció el pecado), sea anatema. (Concilio de Éfeso, De la Encarnación l, Anatematismos ; DS 262)</p>
<p>Can. 12. Si alguno no confiesa que el Verbo de Dios padeció en la carne y fue crucificado en la carne, y gustó de la muerte en la carne, y que fue hecho primogénito de entre los muertos [Col. 1, 18] según es vida y vivificador como Dios, sea anatema. (Concilio de Éfeso, De la Encarnación l, Anatematismos ; DS 263)</p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
<p><strong><span style="font-size: large;">Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica</span></strong></p>
<p>Parte Ia &#8211; Cuestión 13 Sobre los nombres de Dios</p>
<p><strong>Artículo 11</strong>: El nombre «El que es», ¿es o no es en grado sumo el nombre propio de Dios?</p>
<p><strong>&nbsp;Objeciones por las que parece que el nombre «El que es» no es en grado sumo el nombre propio de Dios:</strong></p>
<p>1. Como se dijo (a.9), el nombre de Dios es incomunicable. Pero este nombre El que es no es nombre incomunicable. Luego este nombre El que es no es en grado sumo el nombre propio de Dios.</p>
<p>2. Dionisio en el c.3 De Div. Nom. dice: La palabra bien manifiesta todo lo que proviene de Dios. Esto le corresponde en grado sumo a Dios, que es principio universal de todas las cosas. Luego el nombre bueno y no El que es es en grado sumo el nombre propio de Dios.</p>
<p>3. Todo nombre divino parece que conlleva relación a las criaturas, pues Dios no nos es conocido más que a través de las criaturas. Pero el nombre El que es no conlleva ninguna relación con las criaturas. Luego el nombre El que es no es en grado sumo el nombre propio de Dios.</p>
<p><span style="background-color: #ffff99;"><strong>Contra esto</strong></span>: está lo escrito en Ex 3,13s, cuando Moisés dice: Si me preguntan ¿cuál es tu nombre?, ¿qué les respondo?, el Señor le contesta: Les responderás: EL QUE ES me envía a vosotros. Luego el nombre El que es es en grado sumo el nombre propio de Dios.</p>
<p><span style="background-color: #ffff99;"><strong>Respondo</strong></span>: Tres razones explican por qué El que es es en grado sumo el nombre propio de Dios. 1) Por su significado. Pues no significa alguna forma, sino el mismo ser. De ahí que, como el ser de Dios es su misma esencia y esto no le corresponde a nadie más, como ya quedó demostrado (q.3 a.4), es evidente que, entre todos los otros nombres, éste es el que en grado sumo propiamente indica a Dios, pues todo es designado por su forma. 2) Por su universalidad. Pues todos los otros nombres o son menos comunes, o, si le son equivalentes, sin embargo le añaden algún concepto por el que, en cierto modo, lo informan y determinan. Además, en esta vida nuestro entendimiento no puede conocer la presencia de Dios en sí misma, sino que, aun cuando exprese lo que entiende de Dios, nunca expresará todo lo que Dios es en sí mismo. Y así, cuando algunos nombres son menos determinados y más comunes y absolutos, tanto más propiamente son dados a Dios por nosotros. Por eso dice el Damasceno: Entre todos los nombres que se dan a Dios, el principal es El que es; pues este nombre todo lo abarca, e incluye al mismo ser como un piélago infinito de inabarcable sustancia. Pues cualquier otro nombre determina de algún modo la sustancia de la cosa; pero este nombre El que es no determina ningún modo de ser, sino que va referido a todos; por eso lo llama piélago infinito de sustancia. 3) Por el contenido de su significado. Pues significa existir en presente. Y eso en grado sumo propiamente se dice de Dios, cuyo existir no conoce el pasado ni el futuro, como dice Agustín en el V De Trin.</p>
<p><span style="background-color: #ffff99;"><strong>A las objeciones:</strong></span></p>
<p>1. El que es es el nombre de Dios más propio que el nombre Dios, tanto en cuanto a su origen, esto es, el ser, como a su significado y al contenido de su significado, como ya se dijo. Pero en cuanto a lo que se quiere indicar, es más propio el nombre Dios,pues se da para indicar la naturaleza divina. Y todavía más propio es el nombre Tetragrammaton que se da para indicar la misma sustancia incomunicable o, si se puede decir así, singular, de Dios.</p>
<p>2. El nombre bueno es el principal nombre de Dios en cuanto causa, sin embargo, no en sentido absoluto, pues en sentido absoluto el ser es entendido como anterior a la causa.</p>
<p>3. No es necesario que todos los nombres divinos conlleven relación a las criaturas; basta con que sean dados partiendo de algunas perfecciones que, provenientes de Dios, están en las criaturas. Y entre todas las perfecciones, la primera, de la que se toma el nombre El que es, es el mismo ser.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El infierno como lugar y estado</title>
		<link>https://uncatolico.com/apologetica/el-infierno-lugar-estado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[UnCatolico]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Jul 2014 20:05:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apologética]]></category>
		<category><![CDATA[Infierno]]></category>
		<category><![CDATA[Infierno es lugar]]></category>
		<category><![CDATA[Infierno es lugar y estado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La realidad del infierno es un estado de eterna desdicha, pero además ha de ser un lugar cuando resucitemos en el juicio final. Descubra las características del infierno tanto como estado como lugar. «&#160;Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles»&#160;Mateo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La realidad del infierno es un estado de eterna desdicha, pero además ha de ser un lugar cuando resucitemos en el juicio final. Descubra las características del infierno tanto como estado como lugar.<span id="more-1397"></span></p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;">«&nbsp;Entonces dirá también a los de su izquierda: “<strong>Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno <span style="background-color: #ffff99;">preparado</span> para el diablo y sus ángele</strong>s»&nbsp;Mateo 25,41</span></p>
<p><span style="color: #000000;">«&nbsp;No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar <strong>el alma y el cuerpo a la Gehena</strong>»&nbsp;Mateo 10,28</span></p>
<p><span style="color: #000000;">«&nbsp;<strong>Jesús amenaza a los pecadores con el castigo del infierno</strong>. Le llama gehenna (Mt 5, 29 s ; 10, 28; 23, 15 y 33; Mc 9, 43, 45 y 47 [G] ; originariamente significa el valle Ennom), gehenna de fuego (Mt 5, 22; 18, 9), gehenna donde el gusano no muere ni el fuego se extingue (Mc 9, 46 s [G 47 s]), fuego eterno (Mt 25, 41), fuego inextinguible (Mt 3, 12; Mc 9, 42 [G 43]), horno de fuego (Mt 13, 42 y 50), suplicio eterno (Mt 25, 46). Allí hay tinieblas (Mt 8, 12; 22, 13; 25, 30), aullidos y rechinar de dientes (Mt 13, 42 y 50; 24, 51; Lc 13, 28). San Pablo da el siguiente testimonio: «Esos [los que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio] serán castigados a eterna ruina, lejos de la faz del Señor y de la gloria de su poder» (2 Thes 1, 9) ; cf. Rom 2, 6-9; Hebr 10, 26-31. Según Apoc 21, 8, los impíos «tendrán su parte en el estanque que arde con fuego y azufre» ; allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (20, 10) ; cf. 2 Petr 2, 6; Iud 7.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;"><span style="color: #000000;"><strong>Los padres dan testimonio unánime de la realidad del infierno</strong>. Según SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, todo aquel que «por su pésima doctrina corrompiere la fe de Dios por la cual fue crucificado Jesucristo, irá al fuego inextinguible, él y Ios que le escuchan» (Eph. 16, 2). <strong>SAN JUSTINO funda el castigo del infierno en la idea de la justicia divina, la cual no deja impune a los transgresores de la ley</strong> (Apol. II 9); cf. Apol. 18, 4; 21, 6; 28, 1; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; SAN IRENEO, Adv. haer. Iv 28, 2.</span>»&nbsp;<strong><a href="https://www.mercaba.org/TEOLOGIA/OTT/693-725_escatologia.htm">Manual de Teológia Dogmática por Ludwig Ott</a>&nbsp;</strong></span></p>
</blockquote>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter" src="https://2.bp.blogspot.com/-GDu5PSG6ptc/TZ_gOTPY2oI/AAAAAAAAArs/fcMor2CPoCQ/s1600/02last.jpg" alt="" width="686" height="487"></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="font-size: large;">El infierno como estado</span></strong></p>
<p><span style="font-size: 13px;">Del Catecismo destaco lo siguiente en relación a la realidad del infierno como estado:</span></p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;">«&nbsp;[&#8230;] <strong>Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra «infierno»</strong>»&nbsp; Catecismo&nbsp;1033</span></p>
</blockquote>
<p>Nadie coloca en duda el estado de desdicha y sufrimiento que se vive en el infierno, de hecho el estado, es mucho más importante que la consideración de lugar como lo mencionó Juan Pablo II en una audiencia pública. A modo de ilustración; de nada sirve estar en el mejor hotel del mundo, si de modo particular debes dormir en una cama de púas afiladas, comer alimentos en descomposición y bañarte en una piscina de aguas residuales.</p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;"><strong>« &nbsp;El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría&nbsp;<strong>»</strong></strong>&nbsp;Juan Pablo II en Audiencia 28 de julio de 1999</span></p>
</blockquote>
<p>Existirán dos tipos de pena, la principal será <strong>«pena de daño»</strong> que consiste en&nbsp;la pérdida definitiva de la visión beatífica de Dios.&nbsp;La &nbsp;«<strong>pena de sentido»</strong>&nbsp;se refiere en cambio, al tormento de los condenados causado externamente por medios sensibles.</p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;">« &nbsp;Estos <strong>sufrirán como castigo la perdición eterna</strong>, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder&nbsp;» 2 Tesalonicenses&nbsp;1,9</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>« El Diablo, que los había seducido, será arrojado al estanque de azufre ardiente donde están también la Bestia y el falso profeta. Allí serán torturados día y noche por los siglos de los siglos »&nbsp;<strong>Apocalipsis 20,10 &nbsp;</strong></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">« &nbsp;en cambio, los herederos del reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde <strong>habrá llantos y rechinar los dientes</strong>&nbsp;»&nbsp;Mateo 8,12</span></p>
<p><span style="color: #000000;">« &nbsp;<strong>Los concilios unionistas de Lyón y Florencia declararon que las almas de los condenados son afligidas con penas desiguales </strong>(«poenis tamen disparibus puniendas») ; Dz 464, 693. Probablemente esta fase no se refiere únicamente a la diferencia específica entre el castigo del solo pecado original (pena de daño) y el castigo por pecados personales (pena de daño y de sentido), sino que también <strong>quiere darnos a entender la diferencia gradual que hay entre los castigos que se dan por los distintos pecados personales</strong>.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>&nbsp;Jesús amenaza a los habitantes de Corozaín y Betsaida asegurando que por su impenitencia han de tener un castigo mucho más severo que los habitantes de Tiro y Sidón ; Mt 11, 22. Los escribas tendrán un juicio más severo;</strong> Lc 20, 47.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">&nbsp;<strong>SAN AGUSTÍN nos enseña : «La desdicha será más soportable a unos condenados que a otros»</strong> (Enchir. III). La justicia exige que la magnitud del castigo corresponda a la gravedad de la culpa&nbsp;&nbsp;»</span> &nbsp;<strong><a href="https://www.mercaba.org/TEOLOGIA/OTT/693-725_escatologia.htm">Manual de Teológia Dogmática por Ludwig Ott</a>&nbsp;</strong></p>
</blockquote>
<p>La mayor parte de los Padres de la Iglesia, los escolásticos y casi todos los teólogos modernos suponen la existencia de un fuego físico o &nbsp;mejor dicho agente de orden material, puesto a que no se puede comparar con el fuego que conocemos, entre otras cosas porque es inextinguible. En definitiva se habla de un <strong>fuego sobrenatural pero de orden material</strong>.</p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;">« &nbsp;El fuego del infierno fue entendido en sentido metafórico por algunos padres (como Orígenes y San Gregorio Niseno) y algunos teólogos posteriores (como Ambrosio Catarino, J. A. Möhler y H. Klee), los cuales interpretaban la expresión «fuego» como imagen de los dolores puramente espirituales — sobre todo, del remordimiento de la conciencia — que experimentan los condenados. El magisterio de la Iglesia no ha condenado esta sentencia, pero <strong>la mayor parte de los padres, los escolásticos y casi todos los teólogos modernos suponen la existencia de un fuego físico o agente de orden material, aunque insisten en que su naturaleza es distinta de la del fuego actual</strong>. <strong>La acción del fuego físico sobre seres puramente espirituales la explica SANTO TOMÁS — siguiendo el ejemplo de San Agustín y San Gregorio Magno — como sujeción de los espíritus al fuego material, que es instrumento de la justicia divina</strong>. <strong>Los espíritus quedan sujetos de esta manera a la materia, no disponiendo de libre movimiento;</strong> Suppl. 70, 3. A propósito de una declaración de la Penitenciaría Apostólica sobre la cuestión del fuego del infierno (Cavallera 1466), editada el 30 de abril de 1890, véase H. LANGE, Schol 6 (1931) 89 s&nbsp;»</span> &nbsp;<a href="https://www.mercaba.org/TEOLOGIA/OTT/693-725_escatologia.htm"><strong>Manual de Teológia Dogmática por Ludwig O</strong></a><span style="color: #000000;"><a href="https://www.mercaba.org/TEOLOGIA/OTT/693-725_escatologia.htm"><strong>tt</strong></a></span></p>
</blockquote>
<p><span style="font-size: large;"><strong>El infierno como lugar</strong></span></p>
<p><img decoding="async" class="alignleft" src="https://uncatolico.com/imagenes/infernoLugar.jpg" alt="" width="244" height="805"><strong>En el último día (Juan 6,39) recuperaremos nuestra condición carnal al resucitar</strong>, los que “hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación” (Juan 5,28 -29) por ejemplo <strong><span style="background-color: #ffff99;">Judas se fue «al lugar que le correspondía» </span><span style="background-color: #ffff99;">(Hechos 1, 25) <span style="background-color: #ffffff;">de hecho Jesús le dedica las palabras más duras reconociendo implícitamente su condenación «¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!» (<strong>Mateo 26,24</strong>)&nbsp;</span></span>.</strong> En este sentido carnal no hay razón alguna para considerar nuestra condición física como algo negativo per se, Dios mismo se hizo carne y puso su morada entre nosotros (Juan 1,14; Apocalipsis 21,3)</p>
<p>«Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos <b>dará también la vida a vuestros cuerpos mortales</b> por su Espíritu que habita en vosotros » Romanos 8, 11</p>
<p>« Lo que es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y <b>lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad</b>.» 1 Corintios 15, 53</p>
<p>«Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra&nbsp;<strong>se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno</strong>»&nbsp;&nbsp;Daniel 12,2</p>
<blockquote>
<p>&nbsp;<span style="color: #000000;">«&nbsp;¡Ay de las naciones que se levantan contra mi pueblo! El Señor todopoderoso los castigará en el día del Juicio:<span style="background-color: #ffff99;"><strong> pondrá en su carne fuego y gusanos, y gemirán de dolor eternamente</strong></span>» Judit 16,17</span></p>
</blockquote>
<p><strong>Ahora bien, nuestro cuerpo carnal hará que sea necesario que tanto el cielo como el infierno además de ser un estado, sea un lugar para nosotros</strong>, de tal manera de albergar nuestro cuerpo resucitado.</p>
<blockquote>
<p><span style="background-color: #ffff99; color: #000000;"><b>«&nbsp;Lugar:&nbsp;</b>Espacio ocupado o que puede ser ocupado por un cuerpo cualquiera&nbsp;»&nbsp;<b>&nbsp;</b>Diccionario de la Real Academia Española<br></span></p>
</blockquote>
<p>Nuestro Señor Jesucristo resalta que en el infierno no solo estará nuestra alma sino también nuestro cuerpo:</p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;">«Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición <b>alma y cuerpo en la gehenna.</b> »&nbsp; Mateo 10,28</span></p>
</blockquote>
<p><strong>Sobre las características que como lugar penal tiene el infierno, santo Tomás nos indica los siguientes aspectos:</strong></p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;"><b>«&nbsp;1.</b>&nbsp;<strong>El lugar no atormenta al ángel ni al alma en cuanto que influya en ellos alterando su naturaleza, sino en cuanto que influye en su voluntad</strong>, entristeciéndola, al ver, lo mismo el ángel que el alma, que están en un lugar que su voluntad rechaza.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><b>3.</b>&nbsp;[&#8230;] Por lo tanto, hay que decir: Así como el cielo es el lugar de la gloria de los ángeles, y, sin embargo, su gloria no disminuye cuando vienen a nosotros, porque consideran aquel lugar suyo (a la manera como tampoco decimos que disminuya el honor del obispo cuando no está sentado en su cátedra), así también se ha de decir que, aun cuando los demonios, mientras ocupan nuestra tenebrosa atmósfera no están encadenados al fuego infernal, sin embargo, sólo el saber que aquella prisión les corresponde es ya suficiente para que no disminuya su tormento. <strong>Por eso, en cierta glosa a Sant 3,6 se dice:&nbsp;Dondequiera que vayan, consigo llevan el fuego del infierno.&nbsp;A esto no se opone aquello que se dice en Lc 8,31:&nbsp;Rogaron al Señor que no los mandara al abismo.&nbsp;Si pidieron esto fue porque consideraban como castigo el estar excluidos de un lugar en el que podían perjudicar a los hombres. Por eso, en Mc 5,10 se dice:&nbsp;Le suplicaban que no los echara fuera de aquella región.</strong>&nbsp;» &nbsp; &nbsp;(<a href="https://www.dominicos.org/media/uploads/recursos/libros/suma/1.pdf#page=631" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Suma teológica &#8211; Parte Ia &#8211; Cuestión 64 Sobre la pena de los demonios- Artículo 4: El aire, ¿es o no es el lugar penal de los demonios?</a>)</span></p>
</blockquote>
<p><span style="background-color: #ffff99; color: #000000;"><strong>Se entiende por lo tanto que el infierno es tanto lugar como estado para las almas de los pecadores, pero los demonios donde quiera que vayan llevan consigo el fuego del infierno, pues carecen de cuerpo. Aún en la tierra que es un lugar, los demonios se mueven libremente. En el infierno tanto los demonios como las almas, estarán juntos.&nbsp;</strong></span></p>
<blockquote>
<p><strong style="color: #000000; font-size: 13px;"><b>« &nbsp;</b>El infierno es un lugar y estado de eterna desdicha en que se hallan las almas de los réprobos</strong><span style="color: #000000; font-size: 13px;">. La existencia del infierno fue impugnada por diversas sectas, que suponían la total aniquilación de los impíos después de su muerte o del juicio universal. También la negaron todos los adversarios de la inmortalidad personal (materialismo)» &nbsp;</span><strong style="color: #000000; font-size: 13px;"><a href="https://www.mercaba.org/TEOLOGIA/OTT/693-725_escatologia.htm">Manual de Teológia Dogmática por Ludwig Ott</a>&nbsp;</strong></p>
<p><span style="color: #000000;"><b>«&nbsp;</b>2. Conforme al orden de la naturaleza, un alma no es superior a otra, y, en cambio,&nbsp;<strong>los demonios en el orden de la naturaleza son superiores al hombre. Por lo tanto, no hay paridad</strong>.&nbsp;»</span>&nbsp;&nbsp;(<a href="https://www.dominicos.org/media/uploads/recursos/libros/suma/1.pdf#page=626" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Suma teológica &#8211; Parte Ia &#8211; Cuestión 64 Sobre la pena de los demonios- Artículo 4: El aire, ¿es o no es el lugar penal de los demonios?</a>)</p>
<p><span style="color: #000000;"><b>« &nbsp;</b>Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, <b>al fuego eterno preparado</b> <b>para el diablo y sus ángeles&nbsp;» &nbsp;</b> Mateo 25,41</span></p>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large;"><strong>Descenso de Cristo a los infiernos</strong></span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" src="https://uncatolico.com/imagenes/almasInferno.jpg" alt="" width="492" height="560"></p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;"><b>« &nbsp;</b><strong>En el espíritu fue también a predicar a los espíritus encarcelados,en otro tiempo incrédulos</strong>&nbsp;<b>»&nbsp;</b>&nbsp;<strong>1 Pedro 3,19</strong></span></p>
</blockquote>
<p><strong>Hay consideraciones muy relevantes que hace santo Tomás de Aquino en relación al infierno como lugar y estado en relación al descenso de Cristo a los infiernos</strong>:</p>
<blockquote>
<p><span style="color: #000000;"><b>« &nbsp;&nbsp;</b>3. <strong>Al instante de haber padecido Cristo la muerte, su alma descendió al infierno, y manifestó el fruto de su pasión a los santos que allí estaban retenidos, aunque no salieran de tal lugar mientras Cristo moró en los infiernos, porque la misma presencia de Cristo pertenecía al culmen de la gloria.</strong> <b>»&nbsp;</b>&nbsp;(<a href="https://www.dominicos.org/media/uploads/recursos/libros/suma/5.pdf#page=473" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Suma teológica &#8211; Parte IIIa &#8211; Cuestión 52 &#8211; Sobre el descenso de Cristo a los infiernos &#8211; Artículo 5: ¿Cristo, bajando a los infiernos, libró de allí a los santos Padres?</a>)</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><b>« &nbsp;</b>[..] para que, así como manifestó su poder en la tierra viviendo y muriendo, lo manifestase también en el infierno, visitándolo e iluminándolo. <strong>Por esto se dice en el Sal 23,7.9: Levantad, príncipes, vuestras puertas</strong>; esto es, comenta la Glosa: <strong>Príncipes del infierno, apartad de vosotros el poder con que hasta ahora manteníais a los hombres en el infierno; y así,</strong> <strong>al nombre de Jesús se doble toda rodilla, no sólo en los cielos sino tambiénen los infiernos, como se dice en Flp 2,10</strong>. <b>»&nbsp;</b>(<a href="https://www.dominicos.org/media/uploads/recursos/libros/suma/5.pdf#page=468" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Suma teológica &#8211; Parte IIIa &#8211; Cuestión 52 -Sobre el descenso de Cristo a los infiernos &#8211; Artículo 1: ¿Fue conveniente que Cristo bajase a los infiernos?</a>)</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><b>« &nbsp;</b>De dos modos se dice que algo está en un lugar. Uno, por su poder. Y, de esta manera, Cristo bajó a cualquiera de los infiernos; pero no a todos por igual. Pues, <strong>al bajar al infierno de los condenados, su eficacia se tradujo en impugnarles por su incredulidad y por su malicia. En cambio, a los que estaban encerrados en el purgatorio les dio la esperanza de alcanzar la gloria. Y a los santos Patriarcas, que estaban encerrados en el infierno solamente por el pecado original, les infundió la luz de la gloria. </strong><b>»</b>&nbsp;(<a href="https://www.dominicos.org/media/uploads/recursos/libros/suma/5.pdf#page=469" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Suma teológica &#8211; Parte IIIa &#8211; Cuestión 52 &#8211; Sobre el descenso de Cristo a los infiernos &#8211; Artículo 2: ¿Cristo descendió también al infierno de los condenados?</a>)</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 13px;">&nbsp;</span>« <strong>Pero en la muerte de Cristo, aunque el alma se separó del cuerpo, ni uno ni otra estuvieron separados de la persona del Hijo de Dios</strong>, como arriba se ha dicho (q.50 a.2 y a.3). Y por eso, es preciso decir que, durante los tres días de la muerte de Cristo, todo Él estuvo en el sepulcro, porque toda su persona permaneció allí por medio del cuerpo que le estaba unido; y del mismo modo estuvo todo Él en el infierno, porque allí estuvo toda la persona de Cristo por razón del alma que le estaba unida; también Cristo todo él estaba en todas partes por razón de su naturaleza divina.» (<a href="https://www.dominicos.org/media/uploads/recursos/libros/suma/5.pdf#page=471" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Suma teológica &#8211; Parte IIIa &#8211; Cuestión 52 &#8211; Sobre el descenso de Cristo a los infiernos &#8211; Artículo 3: ¿Cristo estuvo todo él en el infierno?</a>)</span></p>
</blockquote>


<p><strong>Virgen de Fátima muestra el infierno</strong></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img decoding="async" src="https://uncatolico.com/imagenes/fatima.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>« Mientras Nuestra Señora decía estas palabras abrió sus manos una vez más, como lo había hecho en los dos meses anteriores. Los rayos de luz parecían penetrar la tierra, y <strong>vimos como si fuera un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban demonios y almas en forma humana, como tizones transparentes en llamas</strong>, todos negros o color bronce quemado, flotando en el fuego, ahora levantadas en el aire por las llamas que salían de ellos mismos junto a grandes nubes de humo, se caían por todos lados como chispas entre enormes fuegos, sin peso o equilibrio, entre <strong>chillidos y gemidos de dolor y desesperación</strong>, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo. (debe haber sido esta visión la que hizo que yo gritara, como dice la gente que hice). Los demonios podían distinguirse por su similitud aterradora y repugnante a miedosos animales desconocidos, negros y transparentes como carbones en llamas. Horrorizados y como pidiendo auxilio, miramos hacia Nuestra Señora, quien nos dijo, tan amablemente y tan tristemente:</p>



<p><strong>Ustedes han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi Inmaculado Corazón. Si ustedes hacen lo que yo les diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz.</strong> Esta guerra cesará, pero si los hombres no dejan de ofender a Dios, otra guerra más terrible comenzará durante el pontificado de Pio XI. Cuando ustedes vean una noche que es iluminada por una luz extraña y desconocida (esto ocurrió en Enero 28, 1938) sabrán que esta es la señal que Dios les dará que indicará que está apunto de castigar al mundo con la guerra y el hambre, y por la persecución de la Iglesia y del Papa»</p>



<p><strong>&nbsp;Aparición del 13 de Julio de 1917</strong></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img decoding="async" src="https://www.aciprensa.com/Maria/Fatima/images/sorlucia.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>La revista mensual católica portuguesa «Christus» editada en Lisboa por el grupo editorial «Semanario», publicó en el número correspondiente al 3 de marzo de 1998, la <a href="https://www.aciprensa.com/Maria/Fatima/lucia-entrevista.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">primera entrevista que ha concedido en su vida la hermana Lucía</a>, en la misma se refirió al infierno de la siguiente manera:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>«<strong>El infierno es una realidad. Es un fuego sobrenatural y no físico, y no puede ser comparado al fuego que arde, de madera o de carbón</strong>». Asimismo ofreció un consejo a los sacerdotes acerca de este tema: «Continúen predicando sobre el infierno porque Nuestro Señor mismo habló del infierno y está en las Sagradas Escrituras. <strong>Dios no condena a nadie al infierno. Dios dio a los hombres la libertad de escoger, y Dios respeta esa libertad humana</strong>»</p></blockquote>



<p><strong>Visión del infierno de Santa Faustina Kowalska</strong>:</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img decoding="async" src="https://www.jesustebusca.com.ar/UsArchivos/image/infierno.jpg" alt=""/></figure></div>



<p>&nbsp;«&nbsp;<strong>Hoy, fui llevada por un ángel a las profundidades del infierno</strong>. <strong>Es un lugar de gran tortura</strong>; ¡qué imponentemente grande y extenso es! Los tipos de torturas que vi: la primera que constituye el infierno es la pérdida de Dios; la segunda es el eterno remordimiento de conciencia; la tercera es que la condición de uno nunca cambiará; (160) la cuarta es el fuego que penetra el alma sin destruirla; es un sufrimiento terrible, ya que <strong>es un fuego completamente espiritual, encendido por el enojo de Dios</strong>; la quinta tortura es la continua oscuridad y un terrible olor sofocante y, a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven unos a otros y ven todo el mal, el propio y el del resto; la sexta tortura es la compañía constante de Satanás; la séptima es la horrible desesperación, el odio de Dios, las palabras viles, maldiciones y blasfemias. Éstas son las torturas sufridas por todos los condenado juntos, pero ése no es el extremo de los sufrimientos. <strong>Hay torturas especiales destinadas para las almas particulares. Éstos son los tormentos de los sentidos.</strong> Cada alma padece sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con la forma en que ha pecado. Hay cavernas y hoyos de tortura donde una forma de agonía difiere de otra. Yo me habría muerto ante la visión de estas torturas si la omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido.</p>



<p><strong>Debe el pecador saber que será torturado por toda la eternidad, en esos sentidos que suele usar para pecar. </strong>(161) <strong>Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma pueda encontrar una excusa diciendo que no hay ningún infierno, o que nadie ha estado allí, y que por lo tanto nadie puede decir cómo es. Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, he visitado los abismos del infierno para que pudiera hablar a las almas sobre él y para testificar sobre su existencia</strong>. No puedo hablar ahora sobre él; pero he recibido una orden de Dios de dejarlo por escrito. Los demonios estaban llenos de odio hacia mí, pero tuvieron que obedecerme por orden de Dios. Lo que he escrito es una sombra pálida de las cosas que vi. Pero noté una cosa: que <strong>la mayoría de las almas que están allí son de aquéllos que descreyeron que hay un infierno.</strong> Cuando regresé, apenas podía recuperarme del miedo. ¡Cuán terriblemente sufren las almas allí! Por consiguiente, oro aun más fervorosamente por la conversión de los pecadores. Suplico continuamente por la misericordia de Dios sobre ellos.</p>



<p>Oh mi Jesús, preferiría estar en agonía hasta el fin del mundo, entre los mayores sufrimientos, antes que ofenderte con el menor de los pecados» <strong>Diario Santa Faustina No.&nbsp;741</strong></p>



<p><strong>Conclusión</strong></p>



<p><strong>El infierno es lugar y estado, es una realidad preparada por la justicia de Dios para las almas de los réprobos y los demonios, estos últimos no necesitan de un lugar para sufrir el fuego del infierno pues</strong><strong>&nbsp;no tienen cuerpo que ocupe un espacio.</strong></p>



<p>Reflexionemos adecuadamente sobre estas realidades, procurando siempre considerarlas para nuestro buen obrar en la tierra.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img decoding="async" src="https://uncatolico.com/imagenes/lazaroInfierno.JPG" alt=""/></figure></div>



<p>« <strong>Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. </strong>En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: «Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque<strong> estas llamas me atormentan</strong>«. «<strong>Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí».</strong> El rico contestó: «Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la cada de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento». Abraham respondió: «Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen». «No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán». Pero Abraham respondió: «Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán»&nbsp;Lucas 16,19-31</p>



<p>« Nosotros anunciamos, como dice la Escritura,&nbsp;<strong>lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman</strong>. Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios»&nbsp; 1 Corintios 2,9-10</p>



<p>El infierno y el cielo no son realidades abstractas, les dejo está reflexión de santa Teresita del niño Jesús, que al mismo tiempo servirá para&nbsp;<strong>cerrar de forma positiva este artículo</strong>.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><strong>«&nbsp;Si así de hermosa es la naturaleza, ¿cómo será El que la creó? Si así de bello es este mundo, ¿cómo será el cielo donde me esperan mi mamá y mis hermanitos que ya murieron? La tierra me parecía un desierto, al contemplarla con las bellezas que habrá en el cielo, y sin darme cuenta ya estaba haciendo oración, alabando a Dios»&nbsp;</strong>&nbsp;Santa Teresita de Lisieux en Historia de un alma</p><p>&nbsp;</p></blockquote>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Dios castiga: Testimonios de la Biblia, Magisterio y Tradición de la Iglesia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[UnCatolico]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 May 2014 05:17:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apologética]]></category>
		<category><![CDATA[ApologeticaCatolica]]></category>
		<category><![CDATA[citas de Dios castiga en la biblia]]></category>
		<category><![CDATA[Dios castiga]]></category>
		<category><![CDATA[Dios si castiga]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Justicia y la Divina Misericordia, son dos expresiones inseparables de Dios, van de la mano en todo momento respetando la esencia de Dios que es amor y su carácter infinito. El presente artículo está conformado por una compilación de enseñanzas de las Escrituras, Magisterio y Tradición de la Iglesia que comprueban que Dios si [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La Justicia y la Divina Misericordia, son dos expresiones inseparables de Dios, van de la mano en todo momento respetando la esencia de Dios que es amor y su carácter infinito. El presente artículo está conformado por una compilación de enseñanzas de las Escrituras, Magisterio y Tradición de la Iglesia que comprueban que Dios si castiga, conozca en este artículo todos los enfoques y detalles de la verdad revelada sobre este aspecto de Dios. «<strong>De ahí deriva también una de las verdades fundamentales de la fe religiosa, basada asimismo en la Revelación: o sea que Dios es un juez justo, que premia el bien y castiga el mal</strong>» <strong>san Juan Pablo II en Salvifici Doloris</strong><br />
<span id="more-1645"></span></p>
<p>La presente compilación es el fruto del trabajo de los apologistas  <a href="https://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php" target="_blank">José Miguel Arraíz</a>, <a href="https://twitter.com/bosco7591" target="_blank">Juan Bosco</a>, <a href="https://www.facebook.com/richbell.melendez.39?fref=nf" target="_blank">Richbell Melendez</a> y mi persona Adrián Ferreira (<a href="https://twitter.com/canaluncatolico" target="_blank">UnCatolico</a>), además se han incluido aportaciones de comentaristas de InfoCatólica. No está demás recordar que dentro de la Historia de la Iglesia no hay ningún precedente a la afirmación «Dios no castiga» y mucho que se ha tratado el tema, no espere ver dentro de la Iglesia nadie usando esa «razón teológica».</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1789" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/clock.png" alt="clock" width="16" height="16" /><span style="color: #808080;">Última actualización: 03/06/2014 (Se estará actualizando este artículo de forma permanente)</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2227" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/tips.png" alt="tips" width="24" height="24" /><strong>Sino dispone de tiempo puede ver el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XweG_uF9ueY" target="_blank">video resumen de 9 minutos, «Dios perdona, pero también castiga»</a></strong></p>
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<h1><span style="font-size: large; color: #c0c0c0;">Sagradas Escrituras</span></h1>
<h2><span style="font-size: medium;"><strong>Antiguo Testamento</strong></span></h2>
<p><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1707" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/PROFETA-ISAIAS.jpg" alt="PROFETA ISAIAS" width="256" height="197" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/PROFETA-ISAIAS.jpg 256w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/PROFETA-ISAIAS-150x115.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 256px) 100vw, 256px" /></strong></p>
<p>« Mi ojo no te perdonará, seré inclemente, haré que pagues tu conducta y me recordaré de tus crímenes; entonces sabrán que<strong> yo, Yavé, soy quien castiga</strong>.»  Ezequiel 7,9</p>
<p>« <strong>Sino que les concedías, con un castigo gradual, una ocasión de arrepentirse</strong>; aun sabiendo que era su natural perverso, su malicia innata, y que jamás cambiaría su manera de pensar » Sabiduría 12,10</p>
<p><strong>« Yahveh, en el aprieto de tu castigo te buscamos</strong>; la angustia de la opresión era tu castigo para nosotros »  Isaías 26, 16</p>
<p>«<strong> Tú corriges a los hombres</strong>, <strong>castigando sus culpas </strong>» Salmos 39,12</p>
<p><span style="font-size: 13px;"> «</span><strong style="font-size: 13px;"> No rechaces, hijo mío, el castigo del Señor</strong><span style="font-size: 13px;">, no te enfades por su reprensión, </span>porque el Señor reprende a los que ama como un padre a su hijo muy querido <span style="font-size: 13px;">» Proverbios 3,11-12</span></p>
<p>« ¡Ay de las naciones que se levantan contra mi pueblo! El Señor todopoderoso los castigará en el día del Juicio:<strong> pondrá en su carne fuego y gusanos, y gemirán de dolor eternamente</strong>» Judit 16,17</p>
<p>«<strong> Pues si a los enemigos de tus hijos, merecedores de la muerte, con tanto miramiento e indulgencia los castigaste dándoles tiempo y lugar para apartarse de la maldad,</strong> ¿con qué consideración no juzgaste a los hijos tuyos, a cuyos padres con juramentos y pactos tan buenas promesas hiciste? Así pues, para aleccionarnos, a nuestros enemigos los flagelas con moderación, <strong>para que, al juzgar, tengamos en cuenta tu bondad y, al ser juzgados, esperemos tu misericordia </strong>» Sabiduría 12,20-22</p>
<p>« Infligiré <strong>justos castigos</strong> a Egipto, y se sabrá que Yo soy el Señor » Ezequiel 30,19</p>
<p>« Asimismo sus mercenarios que había en ella eran como novillos de engorde. Pues también ellos volvieron la cara, huyeron a una, sin pararse, cuando el día de su infortunio les sobrevino, <strong>el tiempo de su castigo »</strong> Jeremías 46, 21</p>
<p>« <strong>No digas: «Pequé, y ¿qué me ha pasado?», porque el Señor es paciente. Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras pecado</strong>. No digas: «Su compasión es grande, él me perdonará la multitud de mis pecados.» Porque en él hay misericordia, pero también hay cólera, y en los pecadores se desahoga su furor. <strong>No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día para otro, pues de pronto salta la ira del Señor, y perecerás al tiempo del castigo</strong> » Sirac 5,4-7</p>
<p><span style="font-size: 13px;">« Date cuenta, pues, de que Yahveh tu Dios te corregía como un hombre corrige a su hijo, y guarda los mandamientos de Yahveh tu Dios siguiendo sus caminos y temiéndole. » Deuteronomio 8,5-6</span></p>
<p>« Corrige a tu hijo mientras haya esperanza; si no, tu serás responsable de su muerte ». Proverbios 19, 18</p>
<p>« Comprende, pues, que del mismo modo que un padre educa a su hijo, así Yavé te ha educado a ti. » Deuteronomio 8,5</p>
<p>« No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque Él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano » Éxodo 20,7</p>
<p>« David dijo a Natán: «¡He pecado contra el Señor!». Natán le respondió: «El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás. No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio» »   2 Samuel 12,13-14</p>
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<h2><span style="font-size: medium;">Nuevo Testamento</span></h2>
<h3><span style="color: #ffffff;">San Pablo</span></h3>
<p><figure id="attachment_1667" aria-describedby="caption-attachment-1667" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1667 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanPablo.jpg" alt="sanPablo" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1667" class="wp-caption-text">San Pablo</figcaption></figure></p>
<p>« Queridos míos, no hagan justicia por sus propias manos, antes bien, den lugar a la ira de Dios. <strong>Porque está escrito: <span style="background-color: #ffffff;">Yo castigaré. Yo daré la retribución, dice el Señor »</span></strong> Romanos 12,19</p>
<p>« Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, <b><span style="background-color: #ffffff;">come y bebe su propio castigo</span>. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos débiles, y mueren no pocos.</b> Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos castigados. <strong>Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo</strong><b> </b>» (1 Corintios 11,29-32)</p>
<p>«  En cambio, a ustedes, los que sufren, les dará el descanso junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús, que vendrá desde el cielo, con los ángeles de su poder, en medio de un fuego ardiente. <strong>Entonces él hará justicia con aquellos que no reconocen a Dios y no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús. Estos sufrirán como castigo la perdición eterna</strong>, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder » 2 Tesalonicenses 1,7-9</p>
<p>« Pues conocemos al que dijo: <b>Mía es la venganza; yo daré lo merecido</b>. Y también: El Señor juzgará a su pueblo » (Hebreos 10,30);</p>
<p>«<strong> Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge.</strong> Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige? Mas si quedáis sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que sois bastardos y no hijos. Además, teníamos a nuestros padres según la carne, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al Padre de los espíritus para vivir? ¡Eso que ellos nos corregían según sus luces y para poco tiempo!; mas él, para provecho nuestro, en orden a hacernos partícipes de su santidad. Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella » Hebreos 12,6 -11</p>
<p>« Todo esto sucedió para ejemplo nuestro, pues debemos guardarnos de los malos deseos que ellos tuvieron. No se hagan servidores de ídolos, al igual que algunos de ellos, como dice la Escritura: El pueblo se sentó a comer y a beber y se levantaron para divertirse. No caigan en la prostitución como muchos de ellos hicieron, y en un solo día cayeron muertos veintitrés mil. <strong>No tentemos al Señor como algunos de ellos lo tentaron y perecieron mordidos por las serpientes. Tampoco se quejen contra Dios como se quejaron muchos de ellos y fueron eliminados por el ángel exterminador. Todo esto que les sucedió era nuestra misma historia, y fue escrito para instruir a los que vendrían en los últimos tiempos, es decir, a nosotros</strong> »  1 Corintios 10,6-11</p>
<p>« Porque es necesario que todos nosotros seamos puestos al descubierto <strong>ante el tribunal de Cristo</strong>, <strong>para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal</strong>. »  2 Corintios 5,10</p>
<p>« Porque los magistrados no son de temer para los que obran bien, sino para los que obran mal. ¿Quieres vivir sin temor a la autoridad? Haz el bien y tendrás su aprobación, porque es ministro de Dios para el bien. <strong>Pero si haces el mal, teme, que no en vano lleva la espada. Es ministro de Dios, vengador para castigo del que obra el mal </strong>» Romanos 13,3-4</p>
<p>« Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios, <b>el cual dará a cada cual según sus obras</b>: a los que, por la perseverancia en el bien busquen gloria, honor e inmortalidad: vida eterna; mas a los rebeldes, indóciles a la verdad y dóciles a la injusticia: cólera e indignación » (Romanos 2,5-8)</p>
<p>« <strong>Tengan cuidado de no desoír al que habla. Porque si los que rehusaron escuchar al que promulgaba oráculos en la tierra, no pudieron escapar al castigo</strong>, ¿cómo podremos escapar nosotros si volvemos las espaldas al que habla desde el cielo?  » Hebreos 12,25</p>
<h3><span style="color: #ffffff;"> San Lucas</span></h3>
<p><figure id="attachment_1670" aria-describedby="caption-attachment-1670" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1670 " style="font-size: 13px;" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanLucas.jpg" alt="SanLucas" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1670" class="wp-caption-text">San Lucas</figcaption></figure></p>
<p><span style="font-size: 13px;">« Pedro le preguntó: «Dime, ¿habéis vendido en tanto el campo?» Ella respondió: «Sí, en eso.» Y Pedro le replicó: «¿Cómo os habéis puesto de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, aquí a la puerta están los pies de los que han enterrado a tu marido; ellos te llevarán a ti.» </span><strong style="font-size: 13px;">Al instante ella cayó a sus pies y expiró</strong><span style="font-size: 13px;">. Entrando los jóvenes, la hallaron muerta, y la llevaron a enterrar junto a su marido » (Hechos 5,1-10)</span></p>
<p>« El día convenido, Herodes, vestido con las vestiduras reales y sentado en su estrado, los arengaba, mientras el pueblo aclamaba: ¡Voz de dios, no de hombre! <strong>De improviso lo hirió el ángel del Señor, por no haber reconocido la gloria de Dios, y murió comido de gusanos</strong> »  Hechos 12,21-23</p>
<p>« El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. <strong>Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo</strong>.» Lucas 1,19-20</p>
<h3><span style="color: #ffffff;">Nuestro Señor Jesucristo</span></h3>
<p><figure id="attachment_1671" aria-describedby="caption-attachment-1671" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1671 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/Jesus.jpg" alt="Nuestro Señor Jesucristo" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1671" class="wp-caption-text">Nuestro Señor Jesucristo</figcaption></figure></p>
<p>« <strong>El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. </strong>Pero <strong>aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente</strong>. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más. <strong>Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!</strong>»  Lucas 12,47-49</p>
<p>« En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. <strong>O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén?</strong> <strong>No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.</strong>» Lucas 13,1-5</p>
<p><span style="font-size: 13px;">« Cristo vendrá «en su gloria acompañado de todos sus ángeles [&#8230;] Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda [&#8230;] </span><span style="background-color: #ffffff;"><strong>E irán éstos a un castigo eterno</strong></span><span style="font-size: 13px;">, y los justos a una vida eterna » (Mt 25, 31. 32. 46)</span></p>
<p>« Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: Tómala y anda?» Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «<strong>Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor </strong>» Juan 5, 12-14</p>
<p>« Entonces dirá también a los de su izquierda: “<strong>Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles</strong>» Mateo 25,41</p>
<p>« <strong>Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran</strong>. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces »  Mateo 7,13-15</p>
<p>« Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. <strong>Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio</strong> »  Juan 2,13-16</p>
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<h1><span style="color: #c0c0c0; font-size: large;"><strong>Magisterio y Tradición de la Iglesia</strong></span></h1>
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<h2><span style="font-size: medium;">Catecismo</span></h2>
<p>« Cuando Dios se revela y llama al hombre, éste no puede responder plenamente al amor divino por sus propias fuerzas. Debe esperar que Dios le dé la capacidad de devolverle el amor y de obrar conforme a los mandamientos de la caridad. <strong>La esperanza es aguardar confiadamente la bendición divina y la bienaventurada visión de Dios; es también el temor de ofender el amor de Dios y de provocar su castigo</strong> » Catecismo § 2090</p>
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<h2><span style="font-size: medium;">Concilio de Trento</span></h2>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1723" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/concilio.jpg" alt="concilio" width="86" height="86" /></p>
<p>«  Igualmente corresponde a la clemencia divina, que no se nos perdonen los pecados, sin que demos alguna satisfacción; no sea que tomando ocasión de esto, y persuadiéndonos que los pecados son más leves, procedamos como injuriosos, e insolentes contra el Espíritu Santo, y caigamos en otros muchos más graves, atesorándonos de este modo la indignación para el día de la ira. Apartan sin duda eficacísimamente del pecado, y sirven como de freno que sujeta, estas penas satisfactorias, haciendo a los penitentes más cautos y vigilantes para lo futuro: sirven también de medicina para curar los resabios de los pecados, y borrar con actos de virtudes contrarias los hábitos viciosos que se contrajeron con la mala vida. <strong>Ni jamás ha creído la Iglesia de Dios que había camino más seguro para apartar los castigos con que Dios amenazaba, que el que los hombres frecuentasen estas obras de penitencia con verdadero dolor de su corazón.</strong></p>
<p>Agrégase a esto, que cuando padecemos, satisfaciendo por los pecados, nos asemejamos a Jesucristo que satisfizo por los nuestros, y de quien proviene toda nuestra suficiencia; sacando también de esto mismo una prenda cierta de que si padecemos con él, con él seremos glorificados [&#8230;] <strong>Tengan, pues, siempre a la vista, que la satisfacción que imponen, no sólo sirva para que se mantengan en la nueva vida, y los cure de su enfermedad, sino también para compensación y castigo de los pecados pasados</strong>: pues los antiguos Padres creen y enseñan, que se han concedido las llaves a los sacerdotes, no sólo para desatar, sino también para ligar. Ni por esto creyeron fuese el sacramento de la Penitencia un tribunal de indignación y castigos; así como tampoco ha enseñado jamás católico alguno que la eficacia del mérito, y satisfacción de nuestro Señor Jesucristo, se podría obscurecer, o disminuir en parte por estas nuestras satisfacciones: doctrina que no queriendo entender los herejes modernos, en tales términos enseñan ser la vida nueva perfectísima penitencia, que destruyen toda la eficacia, y uso de la satisfacción » Concilio Dogmático de Trento, Los sacramentos de la penitencia y de la extremaunción, Sesión XIV, Cap. VIII De la necesidad y fruto de la Satisfacción.</p>
<p>« Enseña además el sagrado Concilio, que es tan grande la liberalidad de la divina beneficencia, <strong>que no sólo podemos satisfacer a Dios Padre, mediante la gracia de Jesucristo, con las penitencias que voluntariamente emprendemos para satisfacer por el pecado, o con las que nos impone a su arbitrio el sacerdote con proporción al delito; sino también, lo que es grandísima prueba de su amor, con los castigos temporales que Dios nos envía, y padecemos con resignación</strong> »  Concilio Dogmático de Trento, Los sacramentos de la penitencia y de la extremaunción, Sesión XIV,Cap. IX. De las obras satisfactorias</p>
<p>« Can. 13. Si alguno dijere que en manera alguna se satisface a Dios por los pecados en cuanto a la pena temporal por los merecimientos de Cristo con l<strong>os castigos que Dios nos inflige y nosotros sufrimos pacientemente</strong> o con los que el sacerdote nos impone, pero tampoco con los espontáneamente tomados, como ayunos, oraciones, limosnas y también otras obras de piedad, y que por lo tanto la mejor penitencia es solamente la nueva vida, sea anatema [cf. 904 ss] » Concilio Dogmático de Trento, Sesión XIV, Cánones sobre el sacramento de la penitencia (cf. Dz 1713)</p>
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<h2><span style="font-size: medium;">Pontífices</span></h2>
<h3><span style="color: #ffffff;">Papa Francisco</span></h3>
<p><figure id="attachment_1957" aria-describedby="caption-attachment-1957" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1957" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/papaFrancisco.jpg" alt="papaFrancisco" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1957" class="wp-caption-text">Papa Francisco</figcaption></figure></p>
<p>« <strong>Acá hay medios que no justifican el fin, y el otro texto que yo también les recomiendo mucho y que lo lean entero; es el profeta amos, profeta amos que dice vos por esto, por esto y por esto, te voy a castigar dice Dios a través del profeta y va poniendo todos los medios inicuos con los cuales te aprovechaste del hermano, o lo que no se puede hacer, así que la misma biblia nos va marcando que un medio malo no se puede usar para un fin bueno, que Dios castiga al que usa los medios malos para fin bueno</strong>, que Dios castiga la trampa, que Dios castiga el fraude, que Dios castiga la explotación, pienso en los talleres clandestinos por ejemplo, ¿cierto? de ahora, de esta ciudad, no digo que está llena, pero hay muchos talleres clandestinos y el profeta amos es muy claro en eso, estás explotando a tu hermano. Dios castiga al que se enriquece o toma posesión de algo o al que se consolida o el que logra un fin cualquiera a través de un medio malo. Esa es la tradición bíblica, por lo tanto, el fin no justifica a los medios » Papa Francisco (Card. Bergoglio), participación en el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OiEfnkzNdJI" target="_blank">programa televisivo «Biblia dialogo vigente» transmitido en Enero 2013, Canal 21</a></p>
<h3><span style="color: #ffffff;">Benedicto XVI</span></h3>
<p><figure id="attachment_1664" aria-describedby="caption-attachment-1664" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1664" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/benedictoXVI.jpg" alt="benedictoXVI" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1664" class="wp-caption-text">Benedicto XVI</figcaption></figure></p>
<p>« De modo especial, interpela a los pueblos que han recibido el anuncio del Evangelio. <b>Si contemplamos la historia, nos vemos obligados a constatar a menudo la frialdad y la rebelión de cristianos incoherentes. Como consecuencia de esto, <span style="background-color: #ffffff;">Dios, aun sin faltar jamás a su promesa de salvación, ha tenido que recurrir con frecuencia al castigo</span></b>» Benedicto XVI, Inauguración de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de  los Obispos, 5 de octubre de 2008</p>
<p>«Hoy tenemos que aprender de nuevo que el amor al pecador y al damnificado está en su recto equilibrio mediante un castigo al pecador aplicado de forma posible y adecuada. En tal sentido ha habido en el pasado una transformación de la conciencia a través de la cual se ha producido un oscurecimiento del derecho y de la necesidad de castigo, en última instancia también un estrechamiento <strong>del concepto de amor, que no es, precisamente, sólo simpatía y amabilidad, sino que se encuentra en la verdad, y de la verdad forma parte también el tener que castigar a aquel que ha pecado contra el verdadero amor</strong>.» Benedicto XVI, Luz del Mundo</p>
<p>« Esto es lo que resalta ya en la primera lectura, tomada del libro de las Crónicas del Antiguo Testamento (cf. 2 Cr 36, 14-16. 19-23): el autor sagrado propone una interpretación sintética y significativa de la historia del pueblo elegido, que experimenta el castigo de Dios como consecuencia de su comportamiento rebelde: el templo es destruido y el pueblo, en el exilio, ya no tiene una tierra; realmente parece que Dios se ha olvidado de él. Pero luego ve que a través de los castigos Dios tiene un plan de misericordia. Como hemos dicho, la destrucción de la ciudad santa y del templo, y el exilio, tocarán el corazón del pueblo y harán que vuelva a su Dios para conocerlo más a fondo. Y entonces el Señor, demostrando el primado absoluto de su iniciativa sobre cualquier esfuerzo puramente humano, se servirá de un pagano, Ciro, rey de Persia, para liberar a Israel. En el texto que hemos escuchado, la ira y la misericordia del Señor se confrontan en una secuencia dramática, pero al final triunfa el amor, porque Dios es amor. ¿Cómo no recoger, del recuerdo de aquellos hechos lejanos, el mensaje válido para todos los tiempos, incluido el nuestro? <strong>Pensando en los siglos pasados podemos ver cómo Dios sigue amándonos incluso a través de los castigos. Los designios de Dios, también cuando pasan por la prueba y el castigo, se orientan siempre a un final de misericordia y de perdón</strong> »  Benedicto XVI, Homilía Domingo de Cuaresma, 26 de marzo de 2006</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">San Juan Pablo II</span></h3>
<p><figure id="attachment_1665" aria-describedby="caption-attachment-1665" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1665" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/juanPabloII.jpg" alt="juanPabloII" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1665" class="wp-caption-text">San Juan Pablo II</figcaption></figure></p>
<p>« Al mal moral del pecado corresponde el castigo, que garantiza el orden moral en el mismo sentido trascendente, en el que este orden es establecido por la voluntad del Creador y Supremo Legislador. <strong>De ahí deriva también una de las verdades fundamentales de la fe religiosa, basada asimismo en la Revelación: o sea que Dios es un juez justo, que premia el bien y castiga el mal</strong>  [&#8230;] <strong>Si es verdad que el sufrimiento tiene un sentido como castigo cuando está unido a la culpa</strong>, no es verdad, por el contrario, que todo sufrimiento sea consecuencia de la culpa y tenga carácter de castigo »  san Juan Pablo II &#8211; Encíclica Salvifici Doloris</p>
<p>« <strong>Dios recurre al castigo como medio para llamar al recto camino a los pecadores sordos a otras llamadas.</strong> Sin embargo, la última palabra del Dios justo sigue siendo la del amor y el perdón; su deseo profundo es poder abrazar de nuevo a los hijos rebeldes que vuelven a él con corazón arrepentido » san Juan Pablo II &#8211; Audiencia General 13 de agosto de 2003</p>
<p>« <strong>Pero Dios, siempre misericordioso incluso cuando castiga</strong>, « puso una señal a Caín para que nadie que le encontrase le atacara » (Gn 4, 15). Le da, por tanto, una señal de reconocimiento, que tiene como objetivo no condenarlo a la execración de los demás hombres, sino protegerlo y defenderlo frente a quienes querrán matarlo para vengar así la muerte de Abel. Ni siquiera el homicida pierde su dignidad personal y Dios mismo se hace su garante.<strong> Es justamente aquí donde se manifiesta el misterio paradójico de la justicia misericordiosa de Dios, como escribió san Ambrosio: </strong>« Porque se había cometido un fratricidio, esto es, el más grande de los crímenes, en el momento mismo en que se introdujo el pecado, se debió desplegar la ley de la misericordia divina; ya que, si el castigo hubiera golpeado inmediatamente al culpable, no sucedería que los hombres, al castigar, usen cierta tolerancia o suavidad, sino que entregarían inmediatamente al castigo a los culpables. (&#8230;) Dios expulsó a Caín de su presencia y, renegado por sus padres, lo desterró como al exilio de una habitación separada, por el hecho de que había pasado de la humana benignidad a la ferocidad bestial. <strong>Sin embargo, Dios no quiso castigar al homicida con el homicidio, ya que quiere el arrepentimiento del pecador y no su muerte</strong>  » san Juan Pablo II &#8211; Encíclica Evangelium Vitae</p>
<p>« <strong>Egli esige sì soddisfazione, e tuttavia è anche clemente, e non ci punisce tanto quanto meriteremmo; è un Dio “pietoso”, perché “sa di che siamo plasmati, ricorda che noi siamo polvere”. Così il “Signore ha pietà di quanti lo temono” (Sal 103, 8.14.13)</strong>, cioè di coloro che si pentono e fanno ritorno a lui. Egli è insomma un Dio di misericordia, la quale è amore che perdona, l’amore che si piega su ogni male come su di una ferita dolente che dev’essere curata. L’amore che è sempre più grande di qualsiasi male: che è sempre capace di andare “oltre” la misura della giustizia e dell’uguaglianza. L’amore che si sente in dovere di dare all’altro non soltanto il “suo”, ma anche molto più del “suo”. Quell’amore per il quale non doniamo solo qualcosa, ma noi stessi » san Juan Pablo II &#8211; Homilía 22 de febrero de 1987</p>
<h3><span style="color: #ffffff;">Juan Pablo I</span></h3>
<p><figure id="attachment_2170" aria-describedby="caption-attachment-2170" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2170" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/juanPabloI.jpg" alt="juanPabloI" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-2170" class="wp-caption-text">Juan Pablo I</figcaption></figure></p>
<p>«Claro que es difícil también aceptar algunas verdades, porque las verdades de la fe son de dos clases: unas, agradables; otras son duras a nuestro espíritu. Por ejemplo, es agradable oír que Dios tiene mucha ternura con nosotros, más ternura aún que la de una madre con sus hijos, como dice Isaías. Qué agradable es esto y qué acorde con nuestro modo de ser.</p>
<p>Un gran obispo francés, Dupanloup, solía decir a los rectores de seminarios: Con los futuros sacerdotes sed un padre, sed una madre. Esto agrada. <strong>En cambio ante otras verdades, sentimos dificultad. Dios debe castigarme si me obstino; me sigue, me suplica que me convierta, y yo le digo: ¡no!; y así casi le obligo yo mismo a castigarme. Esto no gusta. Pero es verdad de fe</strong>.» Juan Pablo I, Audiencia General &#8211; Miércoles 13 de septiembre de 1978</p>
<h3><span style="color: #ffffff;">San Juan XXIII</span></h3>
<p><figure id="attachment_2000" aria-describedby="caption-attachment-2000" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2000" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/juan23.jpg" alt="juan23" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-2000" class="wp-caption-text">San Juan XXIII</figcaption></figure></p>
<p>« Bisogna però che la speranza vostra non sia presunzione; bisogna cioè che voi, accogliendo il consiglio che Ella dava alle nozze di Cana, facciate tutto ciò che Gesù vi dice [4], Ed Egli vi dice di fuggire il peccato, <strong>causa principale dei grandi castighi</strong>, di amare Dio al di sopra di tutte le cose, di riporre in Lui solo la vostra speranza e la vostra difesa contro le calamità, poichè « nisi Dominus aedificaverit domum, in vanum laboraverunt qui aedificant eam; nisi Dominus custodierit civitatem, frustra vigilat qui custodit eam » [5]. Vi dice inoltre che in quest&#8217;ora tremenda in cui lo spirito del male adopera ogni mezzo per distruggere il Regno di Dio, debbono essere impegnate tutte le energie per difenderlo, se volete evitare alla vostra città rovine immensamente più grandi di quelle materiali disseminate dal terremoto cinquant&#8217;anni or sono. Quanto più arduo sarebbe allora riedificare le anime, una volta che fossero staccate dalla Chiesa e rese schiave delle false ideologie del nostro tempo » san Juan XXIII, Radiomensaje a la población de Messina con ocasión del 50° aniversario del terremoto (28 de diciembre de 1958)</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">Pío XII</span></h3>
<p><figure id="attachment_1921" aria-describedby="caption-attachment-1921" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1921" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/PioXII.jpg" alt="PioXII" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1921" class="wp-caption-text">Pío XII</figcaption></figure></p>
<p>«  A veces puede Dios permitir que, en esta tierra y durante algún tiempo, triunfen el ateísmo y la impiedad, lamentables oscurecimientos del sentido de la justicia, infracciones del derecho, torturas de los hombres inocentes, pacíficos, indefensos y sin apoyo… así es como <strong>en un momento dado Dios deja caer sobre los individuos y sobre los pueblos pruebas cuyo instrumento es la malicia de los hombres, por un designio de su justicia enderezado a castigar los pecados,</strong> a purificar las personas y los pueblos con las expiaciones de la vida presente, para hacerlos volver a Sí por tal camino; pero es creer al mismo tiempo que esta justicia continúa siempre, aun en la tierra, siendo una justicia de Padre, inspirada y dominada por el amor »  Pío XII, Radiomensaje para la festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, 29 de Junio de 1941</p>
<p>«  Le parole che Dio rivolse a Caino: «La voce del sangue di tuo fratello grida a me dalla terra» (Gn 4,10), hanno anche oggi il loro valore; e quindi il sangue del popolo ungherese grida al Signore, il quale, come giusto giudice, <strong>se punisce spesso i peccati dei privati soltanto dopo la morte, tuttavia colpisce talora i governanti e le nazioni stesse anche in questa vita, per le loro ingiustizie, come la storia ci insegna</strong>. »  Pío XII,Ecíclica Datis Nuperrime</p>
<h3><span style="color: #ffffff;">Pío XI</span></h3>
<p><figure id="attachment_1955" aria-describedby="caption-attachment-1955" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1955" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/pioXI.jpg" alt="pioXI" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1955" class="wp-caption-text">Pio XI</figcaption></figure></p>
<p>« El mismo Jesús, al responder a los judíos, que le acusaban de haber violado el sábado con la maravillosa curación del paralítico, afirma que el Padre le había dado la potestad judicial, porque el Padre no juzga a nadie, sino que todo el poder de juzgar se lo dio al Hijo(26). <strong>En lo cual se comprende también su derecho de premiar y castigar a los hombres, aun durante su vida mortal, porque esto no puede separarse de una forma de juicio. Además, debe atribuirse a Jesucristo la potestad llamada ejecutiva, puesto que es necesario que todos obedezcan a su mandato, potestad que a los rebeldes inflige castigos, a los que nadie puede sustraerse</strong> » Pío XI, Encíclica Quas Primas</p>
<h3><span style="color: #ffffff;">Benedicto XV</span></h3>
<p><figure id="attachment_2004" aria-describedby="caption-attachment-2004" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2004" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/benedictoXV.jpg" alt="benedictoXV" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-2004" class="wp-caption-text">Benedicto XV</figcaption></figure></p>
<p>« Tutto ciò che accade nel mondo dev’essere spiegato alla luce della fede. <strong>Questo ammirabile lume, per non accennare che ad una parte dei suoi insegnamenti, ci fa comprendere che le private sventure sono meritati castighi, o almeno esercizio di virtù per gli individui, e che i pubblici flagelli sono espiazione delle colpe onde le pubbliche autorità e le nazioni si sono allontanate da Dio</strong>. I sacri oratori che, ad imitazione di San Paolo, vogliano rinnovata nel mondo la manifestazione dello spirito cristiano « in ostensione spiritus », devono dunque esortare i fedeli a ricevere dalle mani di Dio così le private sventure come i pubblici flagelli, senza punto mormorare contro la Divina Provvidenza, ma procurando di placare la Giustizia Divina per le colpe degli individui e delle nazioni » Benedicto XV, Discurso a los predicadores cuaresmales, 19 de febrero de 1917</p>
<p>« Infatti tutta la sua Commedia, che meritatamente ebbe il titolo di divina, pur nelle varie finzioni simboliche e nei ricordi della vita dei mortali sulla terra, ad altro fine non mira se non a glorificare la giustizia e la provvidenza di<strong> Dio, che governa il mondo nel tempo e nell’eternità, premia e punisce gli uomini, sia individualmente, sia nelle comunità, secondo le loro responsabilità</strong> » Benedicto XV, Encíclica In praeclara summorum</p>
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<h3><span style="color: #ffffff;">León XIII</span></h3>
<p><figure id="attachment_1984" aria-describedby="caption-attachment-1984" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1984" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/leoXiii.jpg" alt="leoXiii" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1984" class="wp-caption-text">León XIII</figcaption></figure></p>
<p>« And still sadder and more beset with anxieties grows the soul at the thought of the fruitful source of most manifold evils existing in the organisation of States that allow no place to the Church, and that oppose her championship of holy virtue. <strong>This is truly a terrible manifestation of the just vengeance of God, Who allows blindness of soul to darken upon the nations that forsake Him</strong>.<span style="font-size: 13px;"> »  </span><span style="font-size: 13px;">León XIII ,Encíclica sobre el Rosario, Octobri Mense (<a href="https://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_22091891_octobri-mense_en.html" target="_blank">El texto aún no dispone de una traducción oficial al español</a>)</span></p>
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<h2><span style="font-size: medium;">Doctores de la Iglesia</span></h2>
<h3><span style="color: #ffffff;"> Santo Tomás de Aquino</span></h3>
<p><figure id="attachment_1739" aria-describedby="caption-attachment-1739" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1739 " style="font-size: 13px;" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/santoTomas.jpg" alt="santoTomas" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1739" class="wp-caption-text">Santo Tomás de Aquino</figcaption></figure></p>
<p>« Dios quiere con voluntad antecedente salvar a todo hombre; con voluntad consecuente, y por su justicia, <strong>quiere castigar a algunos </strong>»  (<strong>Santo Tomás</strong>, Suma Teológica, L.1, Q.19, a.7)</p>
<p>« <strong>Se puede considerar la pena de dos modos. Primero, como castigo, y en este sentido únicamente el pecado la merece, porque por ella se restablece la igualdad de la justicia</strong>, en cuanto que aquel que pecando se excedió en lo de seguir su propia voluntad, padece contra su voluntad algún daño. Por lo cual, como todo pecado es voluntario, incluso el original, conforme a lo dicho (1-2 q.81 a.1), <strong>síguese que nadie es castigado de esta forma sino por el pecado voluntario</strong>.</p>
<p><strong>Desde otro ángulo, puede ser considerada la pena como medicina, que no sólo es sanativa del pecado pasado, sino que tiene asimismo virtud para preservar del pecado futuro y para empujarnos a hacer algo bueno.</strong> <strong>Según esto, uno es castigado a veces sin culpa, aunque nunca sin causa</strong>. Sin embargo, hay que tener en cuenta que nunca la medicina priva de un bien mayor para procurar un bien menor —por ejemplo, dejarle a uno sin vista para curarle el calcaño—, sino que, a veces, causa un daño en lo menor para prestar ayuda en lo más importante. Y como los bienes espirituales son los de mayor valor y los temporales los de menor, es por lo que a veces se le castiga a uno en estos últimos sin culpa, por ejemplo, <strong>con muchas penalidades de esta vida presente, que Dios le inflige para que le sirvan de humillación o de prueba</strong>. En cambio, no se castiga a nadie en los bienes espirituales sin culpa propia, ni en ésta ni en la otra vida, ya que <strong>en la vida futura las penas no son medicina, sino consecuencia de la condenación espiritual</strong>. »   (<strong>Santo Tomás</strong>, Suma Teológica, L.2, Q.108, a.4)</p>
<p>« Señala la causa de la corrección; porque, así como dice el Filósofo que la palabra castigo indistintamente se usa hablando de los niños y de la concupiscencia, ya que <strong>llamamos casto a aquel cuya concupiscencia ha sido castigada; lo mismo a un niño bien educado se le llama castigado -que ha menester de freno lo que se va de suyo al desenfreno-</strong>; de la misma condición, por su natural tendencia, niños y concupiscencia, han menester corrección y de cuerda buenos tratos, por seguir sus arrebatos. <strong>De suerte que el que castiga, si castiga, lo hace para que no se vaya uno a lo malo; y «atento a que los sentidos y pensamientos del corazón humano -como dice el Génesis- están inclinados al mal desde su mocedad», por eso el Señor nos castiga, para apartarnos del mal. Y en esto consiste el castigo: en los azotes que nos da, no por cierto para condenarnos, mas para salvarnos;</strong> de donde dice: «azota a todo el que recibe por hijo». Por consiguiente, a los que no les menudea el rebenque no puede contárseles en el número de los hijos (Ps 72); de donde es como una señal de eterna reprobación (Ez,16). Mas no hay que admirarse si a todo hijo adoptivo lo maltrata con azotes, cuando el propio y natural así lo trató, tan mal (Lc 24) » Sancti Thomae Aquinatis Doctoris Angeiici super Epistolam Sancti Pauli Apostoli ad Hebreos expositio (Lección 2, Comentario a Hebreos 12,5-11)</p>
<p>« <strong>A nadie se castiga nunca con una pena espiritual por un pecado ajeno; porque la pena espiritual afecta al alma, y todo hombre, en cuanto al alma, es «libre». En cambio, uno es castigado a veces con penas temporales por un pecado ajeno por tres razones</strong>: Primera, porque uno, en lo temporal, puede pertenecer a otro, y así, en castigo de éste, se castiga también a aquél: como los hijos en cuanto al cuerpo pertenecen a los padres y los esclavos a sus dueños. Segunda, en cuanto que influye el pecado de uno en otro: por imitación, como en el caso de los hijos que imitan los pecados de sus padres; en el de los siervos que imitan los de sus señores para pecar con mayor osadía; o a modo de mérito, como los pecados de los súbditos merecen tener a un pecador por prelado, según aquellas palabras de Job 34,30: El cual pone de rey a un hipócrita a causa de los pecados del pueblo; y asimismo, por el pecado de David al hacer el censo del pueblo, el pueblo de Israel fue castigado, como leemos en 2 Re, últ.; o también por un cierto consentimiento o disimulo, como son castigados también temporalmente los buenos juntamente con los malos, porque no rebatieron los pecados de los malos, como dice San Agustín en I De Civ. Dei. Tercera, para hacer más recomendable la unidad de la sociedad humana, por la que uno debe poner interés en que el otro no peque; y para hacer más detestable el pecado, al ver que el castigo de uno redunda en daño de todos como si todos fuesen un solo cuerpo, conforme dice San Agustín sobre el pecado de Acar.</p>
<p><strong>En cuanto a las palabras del Señor: Que castiga en los hijos los pecados de los padres hasta la tercera y cuarta generación, según parece, tienen más que ver con la misericordia que con la severidad, al no vengarse del mal inmediatamente, sino esperar a que pase el tiempo para ver si sus descendientes, por lo menos, se corrigen; aunque, si va en aumento la malicia de éstos, llega a hacerse necesario, por así decirlo, el ejercer la venganza</strong> »  (<strong>Santo Tomás</strong>, Suma Teológica, L.2, Q.108, a.4)</p>
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<h3> <span style="color: #ffffff;">Santa Catalina de Siena</span></h3>
<p><figure id="attachment_1741" aria-describedby="caption-attachment-1741" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1741 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/santaCatalina.jpg" alt="santaCatalina" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1741" class="wp-caption-text">Santa Catalina de Siena</figcaption></figure></p>
<p>« A ninguna criatura se le priva de mi providencia, porque todas las cosas están invadidas por ella. <strong>Le parecerá algunas veces al hombre que es crueldad que yo mande granizo o tempestades, o rayos sobre mis criaturas</strong>, juzgando que yo no he velado por su salud. <strong>Y lo he hecho para librarle de la muerte eterna, aunque le parezca todo lo contrario.</strong> Los mundanos en todo quieren condenar mis obras y entenderla conforme a su bajo entendimiento&#8230; Por eso aborrecen lo que tendrían que reverenciar. Como soberbios se atreven a juzgar de mis ocultos juicios, que son todos rectos »  Santa Catalina de Siena. Doctoras de la Iglesia. Páginas 126 y siguientes. Antonio Royo Marín, BAC</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">San Agustín de Hipona</span></h3>
<p><figure id="attachment_1743" aria-describedby="caption-attachment-1743" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1743" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/agustin.jpg" alt="agustin" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1743" class="wp-caption-text">San Agustín</figcaption></figure></p>
<p>«  Ni es otra la forma como castigamos a nuestros hijos, es decir, airados e indignados; pero <b>no los castigaríamos si no los amáramos</b><b> »</b> (<strong>San Agustín</strong>, Sermón LXXXII, 2)</p>
<p>“<strong>Toda maldad, por pequeña o grande que sea, necesariamente ha de ser castigada, o bien por el mismo hombre que se arrepiente, o bien por Dios que da su merecido. Porque el que se arrepiente, se castiga a sí mismo. Por tanto, hermanos, castiguemos nuestros pecados si deseamos obtener la misericordia de Dios. No puede Dios apiadarse de todos los pecadores, como pasando por alto los pecados, o no borrándolos de raíz. O tú los castigas, o los castiga él.</strong>” S. Agustín, Enarratio in psalmum 58, 1, 13</p>
<p>« Pero yo, miserable, pospuesto tú, me convertí en un hervidero, siguiendo el ímpetu de mi pasión, y traspasé todos tus preceptos, <strong>aunque no evadí tus castigos; y ¿quién lo logró de los mortales?</strong> Porque tú siempre estabas a mi lado, ensañándote misericordiosamente conmigo y rociando con amarguísimas contrariedades todos mis goces ilícitos para que buscara así el gozo sin pesadumbre y, cuando yo lo hallara, en modo alguno fuese fuera de ti, Señor; fuera de ti, que finges dolor en mandar, y hieres para sanar, y nos das muerte para que no muramos sin ti <b>» </b> (San Agustín, «Las Confesiones» libro II, 4)</p>
<p>«  <strong>Hay también algunos, como yo mismo he experimentado en varios coloquios y conferencias a qué he asistido que padeciendo que veneran la doctrina contenida en la Sagrada Escritura, viven por otra parte mal, y sosteniendo su causa propia, atribuyen a Dios para con los hombres mucha mayor misericordia que los ya citados</strong>. [&#8230;] <strong>Porque dicen que aunque sea cierto lo que tiene dicho Dios en orden a los hombres malos e infieles, que son dignos de la pena eterna y merecen ser castigados, sin embargo, cuando llegaren al tribunal y juicio de Dios vencerá la misericordia.</strong> <strong>Pues los ha de perdonar, dicen, el benigno y piadoso Dios por las oraciones e intercesión de su santo</strong>. [&#8230;] El testimonio del real Profeta, que dice: «¿Acaso se olvidará Dios de ser misericordioso o contendrá en su ira su piedad?», lo alegan en su favor los que permiten que los infieles o impíos, por lo menos, sean atormentados un largo espacio de tiempo, mas después sean libres de su pena; pero sobre todo lo aducen en su favor estos de que hablamos. [&#8230;] Y añaden que por lo mismo dijo también el Apóstol: «Los encerró Dios a todos en la infidelidad para usar de misericordia con todos»; esto para darnos a entender que a ninguno ha de condenar. <strong>Y, no obstante, los que así opinan no extienden su opinión hasta el punto de librar o no condenar al demonio a sus ángeles, porque se mueven con misericordia humana sólo para hombres y defienden principalmente causa, prometiendo como por una general misericordia de Dios hacia el linaje humano, a su mala vida un falso perdón Así se aventajarán a éstos encarecer la misericordia de Dios lo que prometen esta remisión y gracia igualmente al príncipe de los demonios y a sus ministros</strong> <b>»</b> San Agustín, Ciudad de Dios, Libro XXI, Capítulo XVIII &#8216; De los que presumen que en el último y final juicio ningún hombre será condenado&#8217;</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">San Alfonso María de Ligorio</span></h3>
<p><figure id="attachment_1746" aria-describedby="caption-attachment-1746" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1746 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanAlfonso.jpg" alt="sanAlfonso" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1746" class="wp-caption-text">San Alfonso María de Ligorio</figcaption></figure></p>
<p><strong>«  Has pecado, confiando temerariamente en la divina misericordia, tu verás presto el castigo, sin acertar de donde viene</strong> » (San Alfonso María de Ligorio, Sermones Abreviados para todas las dominicas del año. Sermón XV para la dominica primera de Cuaresma &#8211; &#8216;Del número de los pecados&#8217; )</p>
<p>« <strong>Si Dios castigara inmediatamente que el hombre le ofende, no se vería tan despreciado como se ve. Y porque no lo hace así, movido de su misericordia nos espera, y retarda el castigo, se llenan los pecadores de orgullo y siguen ofendiéndole</strong>. Los hijos de los hombres, dice el Eclesiastés, viendo que no se pronuncia luego la sentencia de los malos, cometen la maldad sin temor alguno. Debemos empero persuadirnos, que Dios espera y sufre; más no espera y sufre siempre. Siguiendo Sansón tratando con Dálila, esperaba librarse de las asechanzas de los Filisteos, como lo había hecho otras veces; pero esta vez fue preso por ellos y le quitaron la vida.No digas, -advierte el Señor- «yo pequé»; ¿y que mal me ha venido por eso? Porque el Altísimo, aunque paciente y sufrido da el pago merecido. Ne dixeris, peccavi, et quid accidit mihi triste&gt;? Altissimus enim est patiens redditor. (Eccl. V, 4). Dios tiene paciencia hasta cierto término, pasado el cual, castiga los mayores pecados y los últimos; y cuanto mayor haya sido la paciencia de Dios, tanto mayor será su castigo » (San Alfonso María de Ligorio, Sermones Abreviados para todas las dominicas del año. Sermón XV para la dominica primera de Cuaresma &#8211; &#8216;Del número de los pecados&#8217; )</p>
<p>« <strong>Por eso dice el Crisóstomo, que más debemos temer a Dios cuando tolera, que cuando castiga inmediatamente. Y ¿porque? Porque como dice San Gregorio, aquellos con quienes Dios usa de más misericordia, son castigados con mucho mayor rigor si abusan de ella. [&#8230;] Oye lo que dice San Gregorio: «El que prometió perdón al penitente, no prometió el día de mañana al pecador</strong>». (Homil. 12, in Evang.) Dios ha prometido el perdón al que se arrepiente; pero no ha prometido esperar hasta mañana al que le ofende. Quizá el Señor os concederá tiempo de penitencia, y quizá os lo negará. Pero si os lo niega, ¿cuál será la suerte de vuestra alma? Entre tanto os ponéis os ponéis en peligro de perderla por un vil gusto, y de condenaros para siempre. (San Alfonso María de Ligorio, Sermones Abreviados para todas las dominicas del año. Sermón XV para la dominica primera de Cuaresma &#8211; &#8216;Del número de los pecados&#8217; )</p>
<p>« 2. Missit me Domine, ut mederer contritis corde. Dios está pronto a sanar a los que tienen voluntad de enmendar su vida; no puede, empero, compadecerse de los que viven obstinados en el pecado. Perdona los pecados, más no puede perdonar el propósito de pecar. <strong>Nosotros no podemos reconvenir a Dios, porque perdona cien pecados a uno, y quita la vida y condena al Infierno a otro al tercero o cuarto pecado que comete</strong>. Acerca de esto es necesario adorar los juicios divinos, y exclamar con el Apóstol: «¡Oh profundidad de los tesoros de la sabiduría y de la ciencia de Dios; cuan incomprensibles son tus juicios!» (Rom. XI, 33). <strong>El que es perdonado, -dice San Agustín-, lo es por la sola misericordia de Dios; y el que es castigado, lo es por la justicia. ¡A cuántos ha enviado Dios al Infierno por el primer pecado que cometieron!</strong> » (San Alfonso María de Ligorio, Sermones Abreviados para todas las dominicas del año. Sermón XV para la dominica primera de Cuaresma &#8211; &#8216;Del número de los pecados&#8217; )</p>
<p>« Dios dice: Del pecado perdonado no quieras estar sin temor; ni añadas pecados a pecados: De propitiato peccato noli esse sine metu, neque adjicias peccatum super peccatum. (Eccl. V, 5). <strong>No digas, pues, pecador, así como Dios me perdonó los otros pecados, así también me perdonará éste si lo cometo. No lo digas; porque si tu añades un pecado nuevo al pecado que ya se te perdonó, debes temer que éste se una al primero, y que de este modo se complete el número y seas abandonado por Dios</strong>. Oye como lo explica más claramente la Escritura en otro lugar:Dominus patienter expectat, ut eas cum judicii dies advenerit, in plenitudine peccatorum puniat: «<strong>El Señor sufre ahora con paciencia para castigar a las naciones el día del juicio, colmada que sea la medida de sus pecados</strong>»  (II, Mach. VI, 4)  »San Alfonso María de Ligorio, Preparación para la muerte, Consideración XVIII</p>
<p>« <strong>Dices que el Señor es Dios de misericordia. Aquí se oculta el tercer engaño, comunísimo entre los pecadores, y por el cual no pocos se condenan. Escribe un sabio autor que más almas envía al infierno la misericordia que la justicia de Dios, porque los pecadores, confiando temerariamente en aquélla, no dejan de pecar, y se pierden. El Señor es Dios de misericordia, ¿quién lo niega? Y, sin embargo, ¡ a cuántas almas manda Dios cada día a penas eternas! Es, en verdad, misericordioso, pero también es justo; y por ello se ve obligado a castigar a quien le ofende.</strong> Usa de misericordia con los que le temen (Sal., 102, 11-13). Pero en los que le desprecian y abusan de la clemencia divina para más ofenderle, tiene que responder sólo la justicia de Dios. Y con grave motivo, porque el Señor perdona el pecado, mas no puede perdonar la voluntad de pecar. El que peca—dice San Agustín—pensando en que se arrepentirá después de haber pecado, no es penitente, sino que hace burla y menosprecio de Dios. Además, el Apóstol nos advierte (Ga., 6, 7) que de Dios nadie se burla; ¿y qué irrisión mayor habría que ofenderle cómo y cuándo quisiéramos, y luego aspirar a la gloria? «Pero asi como Dios fué tan misericordioso conmigo en mi vida pasada, espero que lo será también en lo venidero.» Este es el cuarto engaño. De modo que porque el Señor se ha compadecido de ti hasta ahora, ¿habrá de ser siempre clemente y no te castigará jamás?&#8230; Antes bien, cuanto mayor haya sido su clemencia, tanto más debes temer que no vuelva a perdonarte, y que te castigue con rigor apenas le ofendas de nuevo. «No digáis—exclama el Eclesiástico (5, 4)—he pecado, y no he recibido castigo, porque el Altísimo, aunque es paciente, nos da lo que merecemos.» Cuando llega su misericordia al limite que para cada pecador tiene determinado, entonces le castiga por todas las culpas que el ingrato cometió. Y la pena será tanto más dura cuanto más largo hubiere sido el tiempo en que Dios esperó al culpado, dice San Gregorio. <strong>Si vieras, pues, hermano mío, que, a pesar de tus frecuentes ofensas a Dios, aún no has sido castigado, debes decir: «Señor, grande es mi gratitud, porque me habéis librado del infierno, que tantas veces merecí.» Considera que muchos pecadores, por culpas harto menos graves que las tuyas, se han condenado irremisiblemente, y trata además de satisfacer por tus pecados con el ejercicio de la paciencia y de otras buenas obras. La benevolencia con que Dios te ha tratado debe animarte no sólo a dejar de ofenderle, sino a servirle y amarle siempre, ya que contigo mostró inmensa misericordia, a otros muchos negada</strong> » San Alfonso María de Ligorio, Preparación para la muerte, Consideración XXIII, punto II</p>
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<h3><span style="color: #ffffff;"> Santa Teresa de Jesús</span></h3>
<p><figure id="attachment_1750" aria-describedby="caption-attachment-1750" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1750 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/santaTeresa.jpg" alt="santaTeresa" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1750" class="wp-caption-text">Santa Teresa de Jesús</figcaption></figure></p>
<p>« ¡Oh, válgame Dios!; cuánto hace tener dormida la fe para pedir y recibir, pues <strong>no acabamos de entender que el castigo es cierto y el premio también</strong> » (Santa Teresa de Jesús, Camino de Perfección 30, 3)</p>
<p>« <strong>Buen castigo se han ganado con sus propias manos y bien se han merecido por sus deleites fuego eterno. ¡Allá se lo hayan!</strong> » (Santa Teresa de Jesús, Camino de Perfección 1, 4)</p>
<p>«<strong> Era más penoso para mi carácter recibir mercedes cuando había caído en grandes culpas, que recibir castigos</strong>; que una merced sola me parece, cierto, me deshacía y confundía más y fatigaba, que muchas enfermedades con otros trabajos hartos juntas; porque esto veía que lo merecía y me parecía que con ello pagaba algo mis pecados, aunque todo era poco, según ellos eran muchos; mas verme recibir de nuevo mercedes pagando tan mal las recibidas, es un tormento para mí terrible, y creo que para todos los que tuvieren algún conocimiento o amor de Dios, y esto lo podemos deducir de lo que siente una persona sensible, virtuosa y delicada » (Santa Teresa de Jesús, Libro de la Vida 7, 19)</p>
<p>«Se puede conversar y hablar con Vos de todo, cuando queramos, después de haber perdido el primer asombro <strong>y el temor de ver Vuestra Majestad quedando mayor temor de ofenderos; mas, no por miedo del castigo, Señor mío, porque éste no se tiene en nada en comparación de perderos a Vos</strong> » (Santa Teresa de Jesús, Libro de la Vida 37, 6)</p>
<h3><span style="color: #ffffff;"> San Juan Crisóstomo</span></h3>
<p><figure id="attachment_1753" aria-describedby="caption-attachment-1753" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1753" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanJuan.jpg" alt="sanJuan" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1753" class="wp-caption-text">San Juan Crisóstomo</figcaption></figure></p>
<p>“Porque <strong>hay hombres que sólo pagan por sus pecados en esta vida, como aquellos de quienes habla San Pablo en una primera carta a los corintios (1Co 11)</strong>, que profanan los misterios cristianos, <strong>pero hay otros que son castigados en el otro mundo, como el rico condenado de que habla San Lucas (Lc 16)</strong>” San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 41,3</p>
<p>“<strong>Dios castiga a ciertos pecadores</strong>, destruyendo su malicia y decretando pena más leve para ellos, los separa de los otros y corrige a los que viven en el mal con la condenación de algunos. <strong>Además, aquí no castiga a otros</strong>, con el fin de que, si hicieren penitencia, evitasen los castigos presentes y la pena eterna, pero si perseveraren en su malicia, habrán de sufrir mayor tormento.” San Juan Crisóstomo, hom. 5 De Lázaro</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">Santa Teresita de Lisieux</span></h3>
<p><figure id="attachment_1754" aria-describedby="caption-attachment-1754" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1754 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/santaTeresita.jpg" alt="santaTeresita" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1754" class="wp-caption-text">Santa Teresita del niño Jesús</figcaption></figure></p>
<p>« <strong>Pensaba en las almas que se ofrecen como víctimas a la justicia de Dios para desviar y atraer sobre sí mismas los castigos reservados a los culpables</strong> [&#8230;] Si a tu justicia, que sólo se extiende a la tierra, le gusta descargarse, ¡cuánto más deseará abrasar a las almas tu amor misericordioso, pues tú misericordia se eleva hasta el cielo [&#8230;] ¡Jesús mío!, que sea yo esa víctima dichosa. ¡Consume tu holocausto con el fuego de tu divino amor [&#8230;] A mí me ha dado su misericordia infinita, ¡y a través de ella contemplo y adoro las demás perfecciones divinas! <strong>Entonces todas se me presentan radiantes de amor; incluso la justicia (y quizás más aún que todas las demás) me parece revestida de amor </strong>» Santa Teresita de Lisieux &#8211; Historia de un alma</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">San Isidoro de Sevilla</span></h3>
<p><figure id="attachment_1755" aria-describedby="caption-attachment-1755" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1755 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanIsidoro.jpg" alt="sanIsidoro" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1755" class="wp-caption-text">San Isidoro de Sevilla</figcaption></figure></p>
<p>« Comprenda el justo que la adversidad le prueba, no le abate. Entonces se fija más en los justos la mirada de Dios, cuando en su excelsa Providencia permite que sean afligidos&#8230; <strong>Porque entonces se les prepara el gozo eterno cuando son puestos a prueba por las tribulaciones presentes</strong>. Quien reflexiona atentamente en los premios de la vida futura soporta con ecuanimidad todos los males de la vida presente, porque con la dulzura de aquella suaviza la amargura de ésta, y por la eternidad de aquella, la corta duración de ésta. Sirve de provecho a aquellos que soportan los males de esta vida, el verse abatidos con diversas desgracias temporales, porque, cuando sienten el peso del dolor, no ambicionan los males de la codicia, ni de la lujuria, ni de los restantes vicios » San Isidoro de Sevilla (Del «Libro de las sentencias»)</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">San Juan de Ávila</span></h3>
<p><figure id="attachment_1757" aria-describedby="caption-attachment-1757" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1757" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanJuan2.jpg" alt="sanJuan2" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1757" class="wp-caption-text">San Juan de Ávila</figcaption></figure></p>
<p>« Jesucristo quiere salvar su alma muy de verdad&#8230; Y queriéndola salvar le solicita de por muchas maneras esta salvación, muchas de las cuales serán a V.S. conocidas, pues sabe las inspiraciones, las ocasiones que para su bien Dios le ha procurado; y otras no entenderá, por ser encubiertas o por no mirar él en ellas&#8230; Tenga V.S. por cierto que esto que le envía (la enfermedad) <strong>es mensaje de amor y de paz; aunque parece cruel guerra y azote, y como a pez grande, le trae río abajo y río arriba hasta cansarle, no por cansarle, que su padre es, y no se deleita con verle padecer</strong>, sino para que viéndose cansado se vaya a Jesucristo a descansar » San Juan de Ávila (De la Carta 14. «A un señor de estos reinos»)</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">San Francisco de Sales</span></h3>
<p><figure id="attachment_1938" aria-describedby="caption-attachment-1938" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1938" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanFranciscoSales.jpg" alt="sanFranciscoSales" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1938" class="wp-caption-text">San Francisco de Sales</figcaption></figure></p>
<p>« Cuando no tenemos cuidado de recoger las suavidades y las delicias del amor de Dios a su debido tiempo,<strong> las aparta de nosotros, en castigo de nuestra pereza </strong>»  San Francisco de Sales, Introducción a la Vida Devota , Capítulo XVI</p>
<p>« <strong>Uno de los peores defectos que puede tener una persona es ser burlón: Dios aborrece en gran manera este vicio y, a veces, lo castiga extraordinariamente</strong> » San Francisco de Sales, Introducción a la Vida Devota , Capítulo XXVII</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">San Basilio Magno</span></h3>
<p><figure id="attachment_2017" aria-describedby="caption-attachment-2017" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2017" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanBasilio.jpg" alt="sanBasilio" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-2017" class="wp-caption-text">San Basilio Magno</figcaption></figure></p>
<p>« <strong>Es propio de la divina misericordia no imponer castigos en silencio, sino publicar primero sus amenazas excitando a penitencia, así como hizo con los ninivitas y ahora con el labrador, diciendo “Córtala»</strong>, estimulándolo a que la cuide y excitando al alma estéril a que produzca los debidos frutos » San Basilio, conc. 8, quae de Penitentia inscribitur</p>
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<h2><span style="font-size: medium;">Padres de la Iglesia</span></h2>
<h3><span style="color: #ffffff;">San Cipriano de Cartago</span></h3>
<p><figure id="attachment_2166" aria-describedby="caption-attachment-2166" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2166 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanCirpiano.jpg" alt="sanCirpiano" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-2166" class="wp-caption-text">San Cipriano de Cartago</figcaption></figure></p>
<p>« El que aplica al pecador lisonjas y caricias echa combustible para pecar, y, lejos de frenar los pecados, los comenta. Por el contrario, el que reprende con severas amonestaciones , a la vez que le instruye, lo impulsa a su salvación. «<strong>A los que amo -dice el Señor- los reprendo y los castigo</strong>«. Del mismo modos, es preciso que el Sacerdote del Señor no engañe a nadie con servicios ilusorios. Sería médico inhábil el que palpara con mano melindrosa los recovecos hinchados de las llagas y, conservando el veneno metido en los profundos escondrijos de las entrañas, lo acumulara aún más. Se ha de abrir la herida y se ha de recortar y aplicar la medicina eficaz, después de sajar las partes infectas. aunque grite fuerte y se queje el enfermo que no aguanta el dolor, después lo agradecerá, cuando se dé cuenta de su curación » San Cipriano de Cartago, Sobre los lapsos, 14</p>
<h3><span style="color: #ffffff;">San Fulgencio de Ruspe</span></h3>
<p><figure id="attachment_2167" aria-describedby="caption-attachment-2167" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2167" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanFulgencio.jpg" alt="sanFulgencio" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-2167" class="wp-caption-text">San Fulgencio de Ruspe</figcaption></figure></p>
<p>« <strong>La benignidad de Dios nos lleva a la penitencia, y nos aflige con tribulaciones, nos corrige mediante enfermedades y nos enseña con angustias de manera que nosotros, al pecar gozando de salud corporal, con la enfermedad aprendamos a abstenernos del pecado; y si hemos despreciado en la alegría la Misericordia de Dios, seamos corregidos con la fuerza de la tristeza para que temamos la Justicia.</strong> Sucede así que cuantos abusan de la salud nos ocasionan la enfermedad, y mediante la enfermedad recobramos otra vez los beneficios de la salud; y cuantos por la alegría hemos caído en tribulaciones, mediante las tribulaciones corremos de nuevo hacia la alegría.</p>
<p>Al fin y al cabo, la Sagrada Escritura demuestra que el amor de Dios para con nosotros se manifiesta especialmente a través de los castigos y las correcciones, pues afirma: «Hijo mío, no rechaces la instrucción del Señor, ni te canses de sus reprensiones, porque el Señor reprende a quien ama»; en efecto, «castiga a todos aquellos que reconoce como hijos». <strong>Incluso el Salvador mismo dice que ama a quienes reprende, cuando afirma: «Reprendo y castigo a quienes amo»; también la doctrina de los apóstoles no cesa de predicar que «es preciso que entremos en el Reino de Dios a través de muchas tribulaciones». El mismo Señor dice que es estrecho el camino y angosta la puerta que conduce a la vida </strong>» San Fulgencio de Ruspe, Carta a Venancia, 7, 16</p>
<h3><span style="color: #ffffff;"> Clemente de Roma</span></h3>
<p><figure id="attachment_1766" aria-describedby="caption-attachment-1766" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1766" style="font-size: 13px;" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/clemente.jpg" alt="clemente" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1766" class="wp-caption-text">Clemente de Roma</figcaption></figure></p>
<p>« Aceptemos la <strong>corrección y disciplina</strong>, por la cual nadie debe sentirse desazonado, amados. La admonición que nos hacemos los unos a los otros es buena y altamente útil; porque nos une a la voluntad de Dios. Porque así dice la santa palabra: <strong>Me castigó ciertamente el Señor, mas no me libró a la muerte. Porque el Señor al que ama reprende, y azota a todo hijo a quien recibe. Porque el justo, se dice, me castigará en misericordia y me reprenderá,</strong> pero no sea ungida mi cabeza por la misericordia de los pecadores. Y también dice: Bienaventurado es el hombre a quien Dios corrige, y no menosprecia la corrección del Todopoderoso. Porque él es quien hace la herida y él la vendará; él hiere y sus manos curan. En seis tribulaciones te librará de la aflicción; y en la séptima no te tocará el mal. En el hambre te salvará de la muerte, y en la guerra te librará del brazo de la espada. Del azote de la lengua te guardará, y no tendrás miedo de los males que se acercan. De los malos y los injustos te reirás, y de las fieras no tendrás temor. Pues las fieras estarán en paz contigo. Entonce<br />
s sabrás que habrá paz en tu casa; y la habitación de tu tienda no irá mal (fallará), y sabrás que tu descendencia es numerosa, y tu prole como la hierba del campo. Y llegarás al sepulcro maduro como una gavilla segada en sazón, o como el montón en la era, recogido a su debido tiempo. Como podéis ver, amados, grande es la protección de los que han sido disciplinados por el Señor; porque siendo un buen padre, nos castiga con miras a que podamos obtener misericordia por medio de su justo castigo » (Clemente Romano, Epístola a los corintios, LVI)</p>
<h3><span style="color: #ffffff;">San Cesáreo de Arlés</span></h3>
<p><figure id="attachment_2168" aria-describedby="caption-attachment-2168" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2168" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanArles.jpg" alt="sanArles" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-2168" class="wp-caption-text">San Cesáreo de Arlés</figcaption></figure></p>
<p>« Los orgullosos e impíos, responsables de grandes pecados, ¿te parecen dichosos, porque no sufran mal alguno en esta vida? Escucha lo que dice la Escritura al respecto: «No pasan las fatigas de los humanos, ni sufren como los demás hombres; por eso el orgullo es su collar, y la violencia, el traje que los cubre; su malicia asoma por la grasa».</p>
<p>Ciertamente, si esos no son afligidos en este mundo, es porque se les reserva para el suplicio eterno, por culpa del exceso de sus pecados. En efecto, no pueden ser castigados por un breve período de tiempo los que han de ser torturados sin fin. Ahora nuestro Señor y Dios, que retiene el castigo de estos miserables según su justicia, no deja de poner a prueba a sus hijos mediante diversas tribulaciones, conforme a la palabra de la Escritura: «Dios castiga al que reconoce como hijo»; y también: «Yo, a cuantos amo, los reprendo y castigo». Si Él castiga a todos los que ama, no ama al que no castiga. Y si es así, no es por la acción del poder de Dios, sino que es la iniquidad de los pecadores la que merece ser tratada de esa manera, conforme dice la Escritura: «El hombre sucio, que se manche aún más, y el santo, que se santifique todavía más» » San Cesáreo de Arlés, Sermones, 5, 3</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">Padres Apostólicos</span></h3>
<p><figure id="attachment_1768" aria-describedby="caption-attachment-1768" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1768" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/padres.jpg" alt="padres" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1768" class="wp-caption-text">Padres Apostólicos</figcaption></figure></p>
<p>“Pero, Hermas, no guardes ya rencor contra tus hijos, ni permitas que tu hermana haga lo que quiera, para que puedan ser purificados de sus pecados anteriores. Porque <strong>ellos serán castigados con castigo justo</strong>, a menos que les guardes rencor tú mismo” El Pastor de Hermas, Visión Segunda, Sexta Parábola, III (7)</p>
<p>“Porque un hombre es atormentado durante tantos años como días ha vivido en la autoindulgencia. Ves, pues», me dijo «que <strong>el tiempo de la autoindulgencia y el engaño es muy corto, pero el tiempo del castigo y el tormento es largo.</strong> ” El Pastor de Hermas, Visión Quinta, Sexta Parábola, IV (64)</p>
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<h3> <span style="color: #ffffff;">San Bernabé</span></h3>
<p><figure id="attachment_1770" aria-describedby="caption-attachment-1770" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1770" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/bernabe.jpg" alt="bernabe" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1770" class="wp-caption-text">San Bernabe</figcaption></figure></p>
<p>“<strong>Mas el camino del “Negro” es torcido y lleno de maldición, pues es camino de muerte eterna con castigo</strong>, en que están las cosas que pierden el alma de quienes lo siguen: idolatría, temeridad, altivez de poder, hipocresía, doblez de corazón, adulterio, asesinato, robo, soberbia, transgresión, engaño, maldad, arrogancia, hechicería, magia, avaricia, falta de temor de Dios” Epístola de Bernabé, XX,1</p>
<h3> <span style="color: #ffffff;">San Policarpo de Esmirna</span></h3>
<p><figure id="attachment_1771" aria-describedby="caption-attachment-1771" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1771" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanPolicarpo.jpg" alt="sanPolicarpo" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1771" class="wp-caption-text">San Policarpo de Esmirna</figcaption></figure></p>
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<p><span style="font-size: 13px;">“Y prestando atención a la gracia de Cristo, <strong>despreciaban las torturas del mundo</strong>, <strong>comprando al coste de una hora el ser librados de un castigo eterno</strong>. ” Martirio de Policarpo, III</span></p>
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<h2><span style="font-size: medium;"><strong>Apariciones Marianas aprobadas por la Iglesia</strong></span></h2>
<h3><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1776" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/fatima1.jpg" alt="fatima" width="178" height="269" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/fatima1.jpg 178w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/fatima1-99x150.jpg 99w" sizes="auto, (max-width: 178px) 100vw, 178px" /><span style="font-size: small;">Nuestra Señora de Fátima</span></h3>
<p>«  Ustedes han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi Inmaculado Corazón. Si ustedes hacen lo que yo les diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz. Esta guerra cesará, pero si los hombres no dejan de ofender a Dios, otra guerra más terrible comenzará durante el pontificado de Pio XI. Cuando ustedes vean una noche que es iluminada por una luz extraña y desconocida (esto ocurrió en Enero 28, 1938)<strong> <span style="background-color: #ffffff;">sabrán que esta es la señal que Dios les dará que indicará que está apunto de castigar al mundo con la guerra y el hambre</span>, </strong>y por la persecución de la Iglesia y del Papa »  Virgen de Fátima, Aparición del 13 de Julio de 1917</p>
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<h3><span style="font-size: small;">Nuestra Señora de Akita</span></h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1929" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/akita-150x150.jpg" alt="akita" width="150" height="150" />«  <strong>Como te dije, si los hombres no se arrepienten y se mejoran, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad</strong>. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes. Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que les quedarán serán el rosario y la señal dejada por mi Hijo. Cada día recita las oraciones del rosario. Con el rosario, reza por el Papa, los obispos y los sacerdotes. »  Virgen de Akita, Aparición del 13 de octubre de 1973</p>
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<h2><span style="font-size: medium;">Jesús de la Divina Misericordia</span></h2>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1779" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/jesusMisericordioso1.jpg" alt="jesusMisericordioso" width="178" height="269" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/jesusMisericordioso1.jpg 178w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/jesusMisericordioso1-99x150.jpg 99w" sizes="auto, (max-width: 178px) 100vw, 178px" /></p>
<p>«<strong>Un día Jesús me dijo que iba a castigar una ciudad, que es la más bonita de nuestra patria. El castigo iba a ser igual a aquel con el cual Dios castigó a Sodoma y Gomorra. Vi la gran ira de Dios y un escalofrió traspasó mi corazón</strong>. Rogué en silencio. Un momento después Jesús me dijo: Niña Mía, durante el sacrificio, únete estrechamente Conmigo y ofrece al Padre Celestial Mi Sangre y Mis Llagas como propiciación por los pecados de esta ciudad. Repítelo ininterrumpidamente durante toda la Santa Misa » Santa María Faustina Kowalska, Diario &#8216;La Divina Misericordia en mi alma&#8217;, 39</p>
<p>« Oh alma mía, adora al Señor por todo y glorifica su misericordia, porque su bondad no tiene límites. Todo pasará, pero su misericordia no tiene límites ni fin; si bien la maldad llegue a llenar su medida, en la misericordia no hay medida. <strong>Oh Dios mío, aun en los castigos con que hieres la tierra veo el abismo de Tu misericordia, porque castigándonos aquí en la tierra, nos liberas del castigo eterno</strong>. Alégrense, todas las criaturas, porque están mas cerca de Dios en su infinita misericordia que el niño recién nacido del corazón de su madre. Oh Dios, que eres la Piedad misma para los más grandes pecadores arrepentidos sinceramente; cuanto más grande es el pecador, tanto mayor es el derecho que tiene a la Divina Misericordia » Santa María Faustina Kowalska, Diario &#8216;La Divina Misericordia en mi alma&#8217;, 423</p>
<p>« <strong>Cuando así rezaba, vi la impotencia del ángel que no podía cumplir el justo castigo que correspondía por los pecados</strong>. Nunca antes había rogado con tal potencia interior como entonces. Las palabras con las cuales suplicaba a Dios son las siguientes: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros » Santa María Faustina Kowalska, Diario &#8216;La Divina Misericordia en mi alma&#8217;, 475</p>
<p>« <strong>Al final del Vía Crucis que yo estaba haciendo, el Señor Jesús empezó a quejarse de las almas de los religiosos y de los sacerdotes, de la falta de amor en las almas elegidas. Permitiré destruir los conventos y las iglesias. Contesté: Jesús, pero son tan numerosas las almas que Te alaban en los conventos. El Señor contestó: Esta alabanza hiere Mi Corazón, porque el amor ha sido expulsado de los conventos. Almas sin amor y sin devoción, almas llenas de egoísmo y de amor propio, almas soberbias y arrogantes, almas llenas de engaños e hipocresía, almas tibias que apenas tienen el calor suficiente para mantenerse vivas. Mi Corazón no puede soportarlo. Todas las gracias que derramo sobre ellas cada día, se resbalan como sobre una roca.</strong> No puedo soportarlas, porque no son ni buenas ni malas. He instituido conventos para santificar el mundo a través de ellos. De ellos ha de brotan una potente llama de amor y de sacrificio. Y si no se convierten y no se inflaman de su amor inicial, las entregaré al exterminio de este mundo…¿Cómo podrán sentarse en el trono prometido, a juzgar el mundo, si sus culpas pesan más que las del mundo? Ni penitencia ni reparación…. Oh corazón que Me has recibido por la mañana y al mediodía ardes de odio contra Mi bajo las formas más variadas. Oh corazón, ¿habrás sido elegido especialmente por Mí para hacerme sufrir más? Los grandes pecados del mundo hieren Mi Corazón algo superficialmente, pero los pecados de un alma elegida traspasan Mi Corazón por completo…</p>
<p>Cuando traté de intervenir a favor de ellas no pude encontrar nada para justificarlas y sin poder imaginar nada en aquel momento en su defensa, se me partió el corazón de dolor y lloré amargamente. Entonces, el Señor me miró amablemente y me consoló con estas palabras: <strong>No llores, todavía hay un gran número de almas que Me aman mucho, pero Mi Corazón desea ser amado de todos <span style="background-color: #ffff99;">y, debido a que Mi amor es grande, los amenazo y los castigo</span></strong>.» Santa María Faustina Kowalska, Diario &#8216;La Divina Misericordia en mi alma&#8217;, 1702-1703</p>
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<h2><span style="font-size: medium;"><strong>Teología Dogmática</strong></span></h2>
<h3><span style="color: #ffffff;">Manual Ludwig Ott</span></h3>
<p><span style="font-size: 13px;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1780" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/manual.jpg" alt="manual" width="86" height="86" /></span></p>
<p>« Según doctrina del concilio del Vaticano, Dios es «infinito en toda perfección» y, por tanto, también en la justicia; Dz 1782. La Sagrada Escritura da testimonio de la justicia de Dios en numerosos pasajes: Ps 10, 8: «Justo es Yahvé y ama lo justo»; Ps 118, 137: «¡Justo eres,  Yahvé, y justos son tus juicios!»; cf. Ier 23,6; Mt 16,27; 25, 31 ss; Ioh 17, 25; Rom 2, 2 ss; 3, 25 s; 2 Tim 4,8 . <strong>Los padres defienden la justicia punitiva de Dios contra Marción, quien establecía una irreconciliable oposición entre el Dios justo y punitivo del Antiguo Testamento y el Dios bueno y misericordioso del Nuevo Testamento, llegando así a admitir</strong> <strong>la existencia de dos divinidades. SAN IRENEO le objeta que la justicia de Dios no podría </strong><strong>existir sin bondad, ni la bondad de Dios sin justicia; cf. SAN IRENEO, Adv. Haer. m, 25, </strong><strong>2-3; iv 40, 1-2; TERTULIANO, Adv, Marcionem I-III</strong>.</p>
<p>Como Dios es creador y señor del universo, no existe norma jurídica que esté por encima de Él, antes bien, Dios es para sí mismo la norma suprema: Deus sibi ipsi est lex (S.th. 1 21, 1 ad 2). La justicia legal, que regula la relación jurídica del individuo con la comunidad, conviene a Dios en cuanto Él por medio de la ley natural y la ley moral ordena todas las criaturas al bien común. La justicia conmutativa, que regula el recto orden entre un individuo y otro individuo, no se puede aplicar en sentido estricto a Dios, porque entre Creador y criatura no puede haber igualdad de relaciones. La criatura, a causa de su absoluta dependencia del Creador, no puede obligarle por si misma mediante una prestación suya a que Dios le corresponda con otra. La justicia distributiva, que regula el recto orden de la comunidad con el individuo, conviene a Dios en sentido estricto. Después que Dios, con un acto Ubérrimo de su voluntad, creó el mundo, se obliga por su sabiduría y bondad a proporcionar a las criaturas todo lo que necesitan para cumplir con su misión y<br />
lograr su último fin. <strong>Se manifiesta, además, la justicia distributiva de Dios en que Él, sin acepción de personas (Rom 2, n ), procede como juez equitativo recompensando el bien (justicia remunerativa) y castigando el mal (justicia vindicativa).</strong></p>
<p><span style="background-color: #ffffff;"><strong>El castigo que Dios impone al pecador no es tan sólo un medio correctivo o intimidatorio, como enseñaron B. Stattler (1797) y J. Hermes (1831), sino que ante todo persigue la expiación de la ofensa inferida a Dios y la restauración del orden moral perturbado por el pecado</strong></span><span style="font-size: 13px;">: Deuteronomio 32,41: «</span><i style="font-size: 13px;">Yo retribuiré con mi venganza a mis enemigos, y daré su merecido a los que me aborrecen</i><span style="font-size: 13px;">»; Romanos 12, 19: «</span><i style="font-size: 13px;">Escrito está: “A mí la venganza, yo haré justicia, dice el Señor</i><span style="font-size: 13px;">“». La pena del infierno, por su duración eterna, sólo puede tener carácter vindicativo para los condenados (Mt 25, 41 y 46). Por otra parte, no hay que exagerar de tal forma el carácter vindicativo de los castigos divinos, como si Dios se viera obligado por su justicia a no perdonar el pecado hasta exigir una satisfacción completa, como enseñaron, siguiendo el ejemplo de San Anselmo de Cantorbery (1109), H Tournely (1729) y Fr. X. Dieringer (1876). Como Dios, por ser soberano y señor universal, no tiene que dar cuenta a ningún poder superior, tiene derecho a ser clemente, y esto significa que es libre para perdonar a los pecadores arrepentidos sin que ellos ofrezcan una satisfacción congrua o sin satisfacción alguna » . </span><b>Ludwig Ott, </b><b><i>Manual de Teología Dogmática</i></b><b>, Editorial Herder, Barcelona 1966, p. 41 [con aprobación NIHIL OBSTAT] </b></p>
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<h3><span style="color: #ffffff;">Manual Michael Schmaus</span></h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1813" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/michael.jpg" alt="michael" width="86" height="86" />«  <strong>La justicia retribuidora es una actitud mediante la cual Dios premia lo bueno y castiga la maldad (iustitia remunerativa et vindicativa)</strong>. Debido a su perfección autoafirmativa y autoposesiva, <strong>Dios ha determinado que sea premiado el valor moral y que sea castigado el pecado</strong>. A Dios no se le puede atribuir la justicia conmutativa entendida en sentido ordinario. En efecto, está justicia implica un deber jurídico estricto de servicios recíprocos, mientras que Dios no tiene deber alguno para con nadie (Rom. 11, 35; / Cor. 4, 7). Dios castiga la maldad imponiendo no sólo penas destinadas a mejorar y escarmentar a los malvados (Socinianos, Sttler, Hermes), sino también castigos vindicativos (Sap. 11, 17; ler. 32, 18; Rom. 12, 19).</p>
<p><strong>Por medio del castigo queda restablecido el orden que el pecado había alterado. Es cierto, no obstante, que Dios podría perdonar sin imponer castigos</strong> (lo contrario afirman San Anselmo, Tournely, Dieringer), <strong>aunque no sin que preceda el arrepentimiento</strong>. (Véase la doctrina sobre los méritos, Redención y Novísimos. En lo que concierne al concepto de «mérito», véase el tratado sobre la Gracia.)</p>
<p><strong>En el Antiguo Testamento la justicia de Dios es descrita sobre todo como justicia remunerativa y vindicativa</strong>. Véase: Ps. 1, 11 (10); 50 (49); 75 (74); 78 (77); 94 (93), 20-23; Nah. 9; Is. 15, 16; Soph. 1, 14-18; ler. 32, 17-19. Es cierto que se dice de Dios que es juez severo, pero no se le atribuyen nunca albedrío o capricho. La norma&#8217; de sus juicios es su perfección, afirmada con decisión e incondicionalidad. <strong>En el Nuevo Testamento véanse, entre otros pasajes</strong>, lo. 17, 25; Act. 17, 31; Rom. 2, 2; / Cor. 4, 5; // Cor. 5, 10; // Tiro. 4, 8.</p>
<p><strong>Si en el Antiguo Testamento se acentúa más la rígida severidad de Dios que el amor divino, la razón de ello hay que buscarla en una especial pedagogía divina de la salvación. Esto no quiere decir que Dios se ha ido haciendo más benigno en el transcurso del tiempo</strong>, de modo que en Él el amor haya ido predominando poco a poco sobre la justicia. Además, conviene observar que tampoco en el Antiguo Testamento falta la revelación del amor. Esta revelación se verifica con tanta claridad que los fieles la perciben con absoluta evidencia, de modo que sus corazones rebosan de alegría. Cierto es, no obstante, que no llega a alcanzar la claridad y fuerza que presenta la revelación del amor en el Nuevo Testamento »    <strong>Michael Schmaus, Teología Dogmática, Editorial RIALP 1960</strong></p>
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<h1><span style="font-size: large; color: #c0c0c0;">Retazos varios</span></h1>
<h2><span style="color: #ffffff;">San Padre Pío de Pieltrecina</span></h2>
<p><figure id="attachment_1987" aria-describedby="caption-attachment-1987" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1987" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/padrePio.jpg" alt="padrePio" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1987" class="wp-caption-text">San Padre Pío</figcaption></figure></p>
<p>Texto Original: «A young woman came from Benevento to ask a grace for her husband who had become totally blind. <strong>Padre Pio said that her husband’s only hope for salvation was to stay blind, as a punishment for beating his father.</strong> The poor woman reported it to her husband. He was resistant at first, and then revealed that when he was sixteen years of age he had severely beaten his father with an iron rod.» Mortimer Carty, f. C. (1973). Padre Pio the stigmatist. TAN Books. (page 28-29)</p>
<p>Traducción propia: «Una joven venía desde Benevento para pedir una gracia para su marido que se había quedado totalmente ciego. Padre Pio dijo que la única esperanza para la salvación de su marido era que estuviera ciego, como castigo por haber golpeado a su padre. La pobre mujer se lo hizo saber a su marido. El primero estaba renuente, y luego revelo que cuando tenía 16 años de edad, el había severamente golpeado a su padre con una barra de hierro»</p>
<h2><span style="color: #ffffff;">San Juan Bosco</span></h2>
<p><figure id="attachment_1998" aria-describedby="caption-attachment-1998" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1998" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sanJuanBosco.jpg" alt="sanJuanBosco" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1998" class="wp-caption-text">San Juan Bosco</figcaption></figure></p>
<p>Lo siguiente se corresponde a una visión de Don Bosco que narra de la siguiente manera:</p>
<p>«La Vigilia de la Epifanía de 1870 desaparecieron todos los objetos materiales de mi habitación y me elevé a la consideración de cosas sobrenaturales. Fue por breves instantes, pero vi mucho. Aunque cuanto percibí tenía forma y apariencia sensibles; sin embargo, no puedo sino con gran dificultad comunicarlo por signos externos y sensibles. Tengo exacta idea de cuanto sigue. Aquí está la palabra de Dios acomodada a la palabra del hombre.»</p>
<p><strong>Texto Original: </strong>“<strong>Voi, o sacerdoti, perché non correte a piangere tra il vestibolo e l’altare, invocando la sospensione dei flagelli?</strong> Perché non prendete lo scudo della fede e non andate sopra i tetti, nelle case, nelle vie, nelle piazze, in ogni luogo anche inaccessibile, a portare il seme della mia parola? Ignorate che questa è la terribile spada a due tagli che abbatte i miei nemici e che rompe le ire di Dio e degli uomini?”  Cfr. anche Memorie biografiche del venerabile don Giovanni Bosco. Raccolte del sac. Salesiano Giovanni Battista Lemoyne, edizione extra commerciale, vol. IX, Tipografia S.A.I.D. “Buona Stampa”, Torino 1917, p. 782.</p>
<p><strong>Traducción:</strong>  <strong>«!oh sacerdotes!, ¿por qué no corréis a llorar entre el vestíbulo y el altar implorando la suspensión del castigo?</strong> ¿ por qué no tomáis el escudo de la fe , y no vais en los zaguanes, y en las casas, y en las calles y en plazas , por todo lugar, aunque parezca inaccesible, llevando la semilla de mi palabra? ¿Ignoráis que ésta es la terrible espada de dos filos que abate a mis enemigos y quebranta la ira de DIOS y de los hombres?»</p>
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<h2><span style="color: #ffffff;">Santo Cura de Ars</span></h2>
<p><figure id="attachment_1821" aria-describedby="caption-attachment-1821" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1821" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/santoCuraArs.jpg" alt="santoCuraArs" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1821" class="wp-caption-text">Santo Cura de Ars</figcaption></figure></p>
<p>«  <strong>No, queridos hermanos, nunca nos animaríamos a cometer el menor pecado, si pudiéramos comprender lo mucho que esto ofende a Dios y cuánto merece ser castigado aún en este mundo</strong>. Dios es justo, queridos hermanos, en todo lo que hace; y cuando nos recompensa por la más mínima buena acción, nos da con creces lo que podríamos desear. Un buen pensamiento, un buen deseo, es decir, el deseo de hacer alguna buena obra aún cuando no estemos capacitados para lograrlo. <strong>Nunca nos deja sin recompensa. Pero también, si se trata de castigarnos lo hace con rigor, aún las faltas leves,</strong> y por ellas seremos enviados al Purgatorio. Esto es verdad, pues vemos en las vidas de los santos que muchos de ellos no fueron directamente al Cielo, primero tuvieron que pasar por las llamas del Purgatorio » San Juan Bautista María Vianney (Cura de Ars), Sermón del día de los fieles difuntos</p>
<p>« <strong>El impío, en este mundo, parece hacer gala de desconocer el poder de Dios, viendo a los pecadores sin castigo; llega hasta decir: No, no, no hay Dios ni infierno; o bien: No atiende Dios a lo que pasa en la tierra. Pero dejad que venga el juicio, y en aquel día grande Dios mani­festará su poder y mostrará a todas las naciones que El lo ha visto todo y de todo ha llevado cuenta </strong>[&#8230;] Fué este pensamiento bien meditado el que llevó a San Jerónimo a tratar su cuerpo con tanto rigor y a derramar tantas lágrimas. ¡Ah! —exclamaba él en aquella vasta soledad— paréceme que oigo, a cada instante, aquella trompeta, que ha de despertar a todos los muertos, llamándome al tribunal de mi Juez. Este mismo pensamiento hacía temblar a David en su trono, y a San Agustín en medio de sus placeres, a pesar de todos sus esfuerzos por ahogar esta idea de que un día sería juzgado. Decíale, de cuando en cuando, a su amigo Alipio: <strong>¡ Ah, amigo querido ! día vendrá en que comparezcamos todos ante el tribunal de Dios para recibir la recompensa del bien o el castigo del mal que hayamos hecho durante nuestra vida</strong> ; deje­mos, amigo mío — le decía — el camino del crimen por aquel que han seguido todos los santos. Preparémonos, desde la hora presente, para ese gran día » San Juan Bautista María Vianney (Cura de Ars), Primer Domingo de Adviento, sobre el Juicio Final</p>
<p>« <strong>Hacéis como Antíoco, que lloraba los castigos que sus crímenes atraían sobre sí; más su corazón no había cambiado, pues bien, hermanos míos, Dios te ha devuelto la salud que con tanta insistencia le pediste, prometiéndole que te portarías mejor. Dime: una vez recobrada la salud, ¿te has vuelto mejor?</strong> ¿Ofendes menos a Dios? ¿Te has corregido de algún defecto? ¿Se te ve con mayor frecuencia a recibir los sacramentos? ¿Quiere que te diga lo que eres? Helo aquí: antes de tu enfermedad te confesabas algunas veces al año; desde que el Señor te ha devuelto la salud, ni aun lo haces en Pascua. ¡Ay!<strong> ¡Cuantos entre los que me escuchan obran así! Más no tengáis cuidado, veréis como a la primera enfermedad, Dios os hará salir de este mundo; o hablando más claro, seréis arrojado al infierno</strong> »   San Juan Bautista María Vianney (Cura de Ars),  Sermón sobre el aplazamiento de la conversión</p>
<h2><span style="font-size: small;">Imitación de Cristo</span></h2>
<p><figure id="attachment_1932" aria-describedby="caption-attachment-1932" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1932" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/imitacion.jpg" alt="imitacion" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1932" class="wp-caption-text">Tomás de Kempis, Imitación de Cristo</figcaption></figure></p>
<p>« Gracias te hago, Señor, por que no dejaste sin castigo mis males, mas me afligiste con azotes de amor, hiriéndome con dolores y angustias de dentro y de fuera. No hay quien me consuele debajo del cielo sino tú, Dios mío, Médico celestial de las ánimas, que hieres y sanas, y pones en graves tormentos, y sacas y libras de ellos. <strong>Sea tu corrección sobre mí, y tu castigo me enseñará</strong> [&#8230;]  Vanidad es, pues, buscar riquezas perecederas y esperar en ellas. También es vanidad desear honras y ensalzarse vanamente. <strong>Vanidad es seguir el apetito de la carne y desear aquello por donde después te sea necesario ser castigado gravemente</strong>. [&#8230;] <strong>Queremos que los otros sean castigados con rigor, y nosotros no queremos ser corregidos parécenos mal </strong>»  Tomas de Kempis, Imitación de Cristo</p>
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<h2><strong><span style="color: #000000; font-size: small;">La negación de Orígenes: «todo castigo es corrección»</span></strong></h2>
<p><figure id="attachment_1795" aria-describedby="caption-attachment-1795" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1795 " src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/origenes.jpg" alt="origenes" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1795" class="wp-caption-text">La negación de Orígenes</figcaption></figure></p>
<p>Los padres, antes de Orígenes, testimoniaron con unanimidad la eterna duración de las penas del infierno: cf. San Ignacio de Antioquía, Eph. 16, 2, San Justino, Apol. 1 28, 1 ; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; San Ireneo, Adv. Haer. IV 28, 2; Tertuliano, De poenit. 12. <strong>La negación de Orígenes tuvo su punto de partida en la doctrina platónica de que el fin de todo castigo es la enmienda del castigado. SAN AGUSTíN</strong><strong> en defensa de la infinita duración de las penas del infierno, contra los origenistas y los «misericordiosos» que en atención a la misericordia divina enseñaban la restauración de los cristianos fallecidos en pecado mortal</strong>; cf. De civ. Dei xxi 23; Ad Orosium 6, 7; Enchir. 112.  La verdad revelada nos obliga a suponer que la voluntad de los condenados está obstinada inconmovíblemente en el mal y que por eso es incapaz de verdadera penitencia. Tal obstinación se explica por rehusar Dios, a los condenados, toda gracia para convertirse.</p>
<p>Dice Santo Tomás: “La pena del pecado mortal es eterna, porque por él se peca contra Dios, que es infinito. Y como la pena no puede ser infinita en su intensidad, puesto que la criatura no es capaz de cualidad alguna infinita, se requiere que, por lo menos, sea de duración infinita” (45)</p>
<h2><span style="color: #000000; font-size: small;">Jorge Loring: ¿Dios castiga?</span></h2>
<p><figure id="attachment_1800" aria-describedby="caption-attachment-1800" style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1800" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/jorgeLoring.jpg" alt="jorgeLoring" width="86" height="86" /><figcaption id="caption-attachment-1800" class="wp-caption-text">Jorge Loring</figcaption></figure></p>
<p>«La expresión «castigo de Dios» es bíblica. No hay que tener miedo en emplearla, pero sin olvidar que Dios es misericordioso y perdona siempre al arrepentido que tiene propósito de enmienda. Pero <strong>al obstinado en su pecado, Dios le castiga, pues es justo»</strong> Jorge Loring, 400 respuesta a preguntas sobre doctrina Católica &#8211; Cuestión &#8216;¿Dios castiga?&#8217;</p>
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<h2><span style="font-size: small;">Penitencia (Castigo autoinducido)</span></h2>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1927" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/sintesis.jpg" alt="sintesis" width="86" height="86" />« <strong>En todo pecado hay una culpa que le hace merecer al pecador dos penalidades: una pena ontológica (se emborrachó, y al día siguiente se sintió enfermo), y una pena jurídica (se emborrachó, y al día siguiente perdió su empleo)</strong>. Los cristianos al pecar contraemos muchas culpas, nos atraemos muchas penalidades ontológicas, y nos hacemos deudores de no pocas penas jurídicas o castigos, que nos vendrán impuestas por Dios, por el confesor, por el prójimo o por nosotros mismos.</p>
<p>El bautismo quita del hombre toda culpa y toda pena temporal o eterna. Quita también la pena jurídica por completo, pero no necesariamente la pena ontológica (un borracho, bautizado, sigue con su dolencia hepática). Ahora bien, la penitencia, incluso la sacramental, borra del cristiano toda culpa, pero no necesariamente toda pena, ontológica o jurídica (STh III,67, 3 ad 3m; 69,10 ad 3m; 86,4 in c.et ad 3m). Por eso el ministro de la penitencia debe imponer al penitente una expiación, un castigo. Y por eso es bueno también que el mismo cristiano expíe, imponiéndose penas por sus pecados y los del mundo.</p>
<p><strong>Ésta ha sido siempre, por otra parte, la doctrina de la Iglesia. San Agustín decía: «El pecado no puede quedar impune, no debe quedar impune, no conviene, no es justo. Por tanto, si no debe quedar impune, castígalo tú, no seas tú castigado por él» (ML 38,139)</strong>. Es la doctrina de Trento (Dz 1713), la de Juan XXIII en la encíclica Pænitentiam agere (1-VII-1962), la del concilio Vaticano II sobre los laicos (SC 105a; 110a; OT 2e; AG 36c) y especialmente sobre sacerdotes y religiosos (CO 33b; PO 12, 13, 16, 17; PC 7, 12b; AG 24, 40b). Y es también la enseñanza espiritual de la Liturgia de la Iglesia, cuando, por ejemplo, en los prefacios cuaresmales, nos habla del «ayuno corporal» o de las «privaciones voluntarias» »  P. José María Iraburu &#8211; P. José Rivera (en proceso de beatificación) , Síntesis de espiritualidad Católica, Penitencia</p>
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<h2><span style="font-size: small;">Sobre la venganza</span></h2>
<p><strong>Vindicativo</strong>:  adj. Inclinado a tomar venganza, vengativo.<br />
<strong>Venganza</strong>:  f. Satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos.</p>
<h3><span style="color: #ffffff;">Santo Tomás de Aquino</span></h3>
<p><figure style="width: 86px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/santoTomas.jpg" alt="santoTomas" width="86" height="86" /><figcaption class="wp-caption-text">Santo Tomás de Aquino</figcaption></figure></p>
<p>« <strong>La venganza se lleva a cabo mediante algún mal penal impuesto al pecador. Por consiguiente, en la venganza se debe tener en cuenta la intención del vengador</strong>. Pues si lo que principalmente intenta es el mal de aquel de quien se venga y en él se complace, eso es totalmente ilícito; porque gozarse del mal de otro es odio, opuesto a la caridad con que debemos amar a todos los hombres. Ni vale el que alguien se excuse diciendo que intenta causar un daño a quien injustamente se lo causó a él, como tampoco queda uno excusado por odiar a quien lo odia. Pues no hay razón que justifique el que peque yo contra otro porque este primero pecó contra mí, lo que sería dejarse vencer por el mal, cosa que prohíbe el Apóstol cuando dice (Rom 12,21): No debes dejarte vencer por el mal, sino que debes vencer el mal con el bien. <strong>En cambio, si lo que principalmente intenta el vengador es un bien, al que se llega mediante el castigo del pecador, por ejemplo, su enmienda o, por lo menos, el que se sienta cohibido, la tranquilidad de los demás, la conservación de la justicia y del honor debido a Dios, entonces puede ser lícita la venganza, siempre que queden a salvo las otras circunstancias debidas »  (<strong>Santo Tomás</strong>, Suma Teológica, L.2, Q.108, a.1)</strong></p>
<p>« Quien ejerce la venganza sobre los malos según su jurisdicción no usurpa lo que es de Dios, sino que usa del poder que Dios le ha dado; pues, acerca del príncipe terreno, <strong>leemos en Rom 13,4 que es ministro de Dios, vengador para castigo del que obra mal. Mas si alguien, fuera del orden establecido por Dios, ejerce la venganza, usurpa lo que es de Dios y, por consiguiente, peca</strong>. »  (<strong>Santo Tomás</strong>, Suma Teológica, L.2, Q.108, a.1)</p>
<p><strong>« </strong>En cuanto a las palabras del Señor: Que castiga en los hijos los pecados de los padres hasta la tercera y cuarta generación, según parece, tienen más que ver con la misericordia que con la severidad,<strong> al no vengarse del mal inmediatamente, sino esperar a que pase el tiempo para ver si sus descendientes, por lo menos, se corrigen; aunque, si va en aumento la malicia de éstos, llega a hacerse necesario, por así decirlo, el ejercer la venganza</strong> »  (<strong>Santo Tomás</strong>, Suma Teológica, L.2, Q.108, a.4)</p>
<h2>Oraciones</h2>
<h3><span style="font-size: small;">Acto de Contrición </span></h3>
<p>Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; <strong>también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. </strong>Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén</p>
<h3><span style="font-size: small;">Bendicional Misal Romano</span></h3>
<p>«Oremos. Escucha, Señor, nuestras súplicas y, ya que somos castigados por nuestros pecados, y padecemos la desgracia de las calamidades naturales, líbranos de estos males, para gloria de tu Nombre, y preserva a nuestros términos de toda adversidad, para que lo que nazca en ellos sirva a tu majestad y remedie nuestras necesidades. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén»</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"> <a href="https://www.uncatolico.com/DiosPerdonaPeroTambienCastiga.pdf"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-2199" style="border: 1px solid black;" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/LibroMeoTwitter.png" alt="LibroMeoTwitter" width="1022" height="457" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/LibroMeoTwitter.png 1022w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/LibroMeoTwitter-150x67.png 150w" sizes="auto, (max-width: 1022px) 100vw, 1022px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h1><span style="font-size: large;"><strong>Enlaces de interés</strong></span></h1>
<p><a href="https://www.apologeticacatolica.org/Descargas/Dios_Castiga.pdf" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2011" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/PDF_file_document_text_page.png" alt="PDF_file_document_text_page" width="24" height="24" /><span style="font-size: medium;">Libro gratuito ¿Dios castiga?:</span></a><span style="font-size: medium;"> </span> <span style="color: #808080;">José Miguel Arraíz nos trae este hermoso libro, fruto del debate entre Alejandro Bermudez y su persona. Incluye todos los artículos redactados durante el debate además de material inédito.</span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-size: medium;"><a href="https://youtu.be/iCUIyO9FFso" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2009" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/video_24.png" alt="video_24" width="24" height="24" />La falsa Divina Misericordia y sus consecuencias</a> :</span> </span><span style="font-size: small;"><span style="color: #808080;">Padre Santiago Martín nos habla de la falsa concepción de la misericordia de Dios que se pretende imponer,a saber un Dios que no castiga que es todo «aquí no pasa nada», tiene muy graves consecuencias.El Padre Santiago Martín advierte y asoma el riesgo real de cisma en la Iglesia a causa de este tema de cara al sínodo de Obispos sobre la Familia donde el card. Kasper defiende la postura de que los divorciados pueden comulgar.</span></span></p>
<p><span style="font-size: small;"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=bvVLdHRZyf8" target="_blank"><span style="font-size: medium;"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/video_24.png" alt="video_24" width="24" height="24" />Dios castiga: san Alfonso María de Ligorio:</span></a>  </span><span style="font-size: small;"><span style="color: #808080;">San Alfonso explica magistralmente con gran detalle como Dios castiga, haciendo claras y oportunas advertencias sobre las graves consecuencias de ofender y abusar de la Divina Misericordia y burlarse de la Justicia de Dios.</span></span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=wp4g3Qof3tE" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2009" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/video_24.png" alt="video_24" width="24" height="24" />Benedicto XVI: Catequesis sobre la oración y el castigo de Dios</a>:</span> <span style="color: #808080;">Una hermosa catequesis sobre la relación de la oración con el castigo de Dios.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=OiEfnkzNdJI" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2009" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/video_24.png" alt="video_24" width="24" height="24" />Papa Francisco (Card. Bergoglio) sobre el castigo de Dios: </a></span><span style="color: #808080;">Explicación sobre como Dios castiga a los que usan medios malos para llegar a fines buenos.</span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="color: #808080;"><span style="font-size: medium;"><a href="https://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/audiences/2001/documents/hf_jp-ii_aud_20010725_sp.html" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2012" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/x_office_document.png" alt="x_office_document" width="24" height="24" />Audiencia de san Juan Pablo II «Dios castiga y salva»:</a>  </span>Su nombre lo dice todo.</span></span><span style="font-size: small;"> </span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-size: medium;"><a href="https://apologeticacatolica.org/Varios/VariosN06.html" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2012" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/x_office_document.png" alt="x_office_document" width="24" height="24" />Cronología del debate</a>:</span> </span><span style="font-size: small;"><span style="color: #808080;">Todos los hitos importantes en el debate sobre si Dios castiga o no. </span> </span></p>
<p><span style="font-size: small;"><span style="font-size: medium;"><a href="https://uncatolico.com/apologetica/el-infierno-lugar-estado/" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2012" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/x_office_document.png" alt="x_office_document" width="24" height="24" />El infierno como lugar y estado</a>:</span> </span><span style="font-size: small; color: #808080;">Este artículo es en respuesta a una persona con la que debatía y que me sugería que Dios no había creado el infierno como realidad, sino que este era simplemente el alejamiento de Dios (como algo ajeno a Dios y donde no interviene). Es por eso que he querido resaltar la característica de lugar y estado que tiene el infierno, además que obviamente Dios está en todas partes incluso en el infierno como lo dice santo Tomás, otra cosa es que no gozen las almas allí de su visión beatifica. De más está decir que Jesucristo afirma que el infierno ha sido preparado por Dios para las almas infieles y los demonios.</span></p>
<p><span style="font-size: 13px;"> </span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Finalmente mi amigo(a)&#8230;.¿Dios castiga o no?&#8230;.si dices que no castiga&#8230;. ¿en qué te basas?&#8230;no hay precedente dentro de la Iglesia.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" src="https://replygif.net/i/782.gif" alt="" width="256" height="192" /></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-1700" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/ArtBook__051_051__JesusCleansingTheTemple____-830x1024.jpg" alt="Jesús en el templo" width="830" height="1024" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/ArtBook__051_051__JesusCleansingTheTemple____-830x1024.jpg 830w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/ArtBook__051_051__JesusCleansingTheTemple____-122x150.jpg 122w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2014/05/ArtBook__051_051__JesusCleansingTheTemple____.jpg 1297w" sizes="auto, (max-width: 830px) 100vw, 830px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Jesús es Dios, 3 argumentos para Testigos de Jehová y Mormones</title>
		<link>https://uncatolico.com/apologetica/jesus-es-dios-en-3-argumentos-testigos-de-jehova/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[UnCatolico]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 May 2014 09:47:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apologética]]></category>
		<category><![CDATA[Formación]]></category>
		<category><![CDATA[videos]]></category>
		<category><![CDATA[biblia testigos de jehova]]></category>
		<category><![CDATA[Jesus es Hijo de Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Jesus Hijo de Hombre]]></category>
		<category><![CDATA[Naturalezas de Jesus]]></category>
		<category><![CDATA[Testigos de Jehová]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Demuestre que Jesús es Dios con 3 argumentos. Video ideal para compartir con los Testigos de Jehová que no creen en la divinidad de Jesús.  &#160; Descargar video en formato MP4 &#8211; 47 Mb  (Compatible con teléfonos móviles) &#160; Algunos frames:</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Demuestre que Jesús es Dios con 3 argumentos. Video ideal para compartir con los Testigos de Jehová que no creen en la divinidad de Jesús. <span id="more-1595"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/20Gl3PTCSz8?rel=0" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><span style="font-size: large;"><a href="https://gloria.tv/?media=604595&amp;download=1" target="_blank">Descargar video en formato MP4 &#8211; 47 Mb</a>  (Compatible con teléfonos móviles)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="font-size: medium;">Algunos frames:</span></strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" src="https://uncatolico.com/imagenes/frame1.png" alt="" width="622" height="350" /><br />
<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" src="https://uncatolico.com/imagenes/frame2.png" alt="" width="622" height="350" /><br />
<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" src="https://uncatolico.com/imagenes/frame3.png" alt="" width="622" height="350" /><br />
<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" src="https://uncatolico.com/imagenes/frame4.png" alt="" width="622" height="350" /><br />
<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" src="https://uncatolico.com/imagenes/frame5.png" alt="" width="622" height="350" /><br />
<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" src="https://uncatolico.com/imagenes/frame6.png" alt="" width="622" height="350" /></p>
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		<title>¿Cómo recibir a los Testigos de Jehová? (Jesús Dios creador)</title>
		<link>https://uncatolico.com/apologetica/como-recibir-los-testigos-de-jehova-jesus-dios-creador/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[UnCatolico]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Apr 2014 13:39:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apologética]]></category>
		<category><![CDATA[apologetica catolica]]></category>
		<category><![CDATA[biblia testigos de jehova]]></category>
		<category><![CDATA[divinidad de jesus]]></category>
		<category><![CDATA[jesus creador]]></category>
		<category><![CDATA[jesus dios creador]]></category>
		<category><![CDATA[jesus es dios]]></category>
		<category><![CDATA[naturaleza divina de jesus]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Antes de recibir y evangelizar a los Testigos de Jehová es importante orar, estar en estado de gracia y tener argumentos, fundamentalmente en aspectos cristológicos como la doble naturaleza de Cristo; naturaleza humana (Hijo de Hombre) y naturaleza divina (Hijo de Dios). Los Testigos de Jehová son una congregación restauracionista fundada por Charles Taze Russell [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de recibir y evangelizar a los Testigos de Jehová es importante orar, estar en estado de gracia y tener argumentos, fundamentalmente en aspectos cristológicos como la doble naturaleza de Cristo; naturaleza humana (Hijo de Hombre) y naturaleza divina (Hijo de Dios).<span id="more-1561"></span></p>
<p>Los Testigos de Jehová son una congregación restauracionista fundada por Charles Taze Russell a finales del siglo XIX. Se autodenominan estudiantes de la Biblia y tienen un sentido de obediencia similar a los Católicos, guardan los mandamientos y a diferencia de los protestantes no se creen salvados solo por la fé. Existe además el equivalente al Magisterio Católico y se denomina Sociedad Watchtower, fundada también por Russell.</p>
<p>Doctrinalmente proceden del Adventismo, y sus creencias los han llevado a negar la existencia del <a href=" https://uncatolico.com/apologetica/el-infierno-lugar-estado/" target="_blank">infierno</a>, negar la naturaleza divina de Jesús, además de considerarlo el arcángel Miguel y que reina invisiblemente desde 1914 hasta que se cumplan mil años. Han vaticinado fallidamente el fin del mundo en reiteradas ocasiones. Creen que el cielo solo está reservado para una lista literal de 144.000 elegidos y que las <a href="https://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=3098" target="_blank">transfusiones de sangre </a>contravienen la voluntad de Dios, entre otras doctrinas controvertidas.</p>
<p><strong>Jesús como Dios creador de todas las cosas</strong></p>
<p>Para los Católicos Yahveh es el nombre del Dios unitrino, de la Santísima Trinidad, pero para los Testigos de Jehová es solo Dios Padre (Jehová). En realidad Yahveh es una única divinidad, un solo Dios, una sola naturaleza divina en tres divinas personas; el Hijo es Yahveh, el Padre es Yahveh y el Espíritu Santo es Yahveh.</p>
<p>Según la perspectiva de los Testigos de Jehová, Dios Padre (Jehová) creó a Jesucristo y luego este se constituyó en obrero maestro al crear todas las demás cosas, es decir Jesucristo participa activamente de la creación, Jehová no está solo en esa tarea.</p>
<p><strong>IMPORTANTE</strong>: A continuación se ha de demostrar que Jesús es Dios creador de todas las cosas, usando la Biblia de los Testigos de Jehová, conocida como la Traducción del Nuevo Mundo (TNM), para fines de apologética y mostrarles de forma directa todos los argumentos, pero tenga en cuenta que no es para nada una traducción recomendable por sus numerosas manipulaciones (para más detalles ver vídeo anexo al final del artículo)</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;">« Y Dios pasó a decir: “<strong>Hagamos [al] hombre a nuestra imagen</strong>, según nuestra semejanza (&#8230;) »  <strong>TNM Génesis 1,26</strong></span></p></blockquote>
<p>Sobre Jesús creador, se pueden hacer las siguientes citas:</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;">« Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación; <strong>porque por medio de él todas las [otras] cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra</strong> (&#8230;) Todas las [otras] cosas han sido creadas mediante él y para él. »  <strong>TNM Colosenses 1,15-16</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">« <strong>Todas las cosas vinieron a existir por medio de él</strong>, y sin él ni siquiera una cosa vino a existir. Lo que ha venido a existir »  <strong>TNM Juan 1,3</strong></span></p></blockquote>
<p>Hasta aquí los testigos se sienten cómodos, pero ahora viene la cita clave que los hará sentirse realmente muy incómodos:</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;">« Esto es lo que ha dicho Jehová, tu Recomprador y el Formador de ti desde el vientre: “<strong>Yo, Jehová, estoy haciendo todo, extendiendo los cielos, yo solo, tendiendo la tierra</strong>. ¿Quién estuvo conmigo? » <strong>TNM Isaías 44,24</strong></span></p></blockquote>
<p>Nos damos cuenta entonces que <strong>Jehová, hizo TODAS las cosas, EL SOLO, sin ayuda de nadie. Es aquí donde ocurre el cortocircuito, ¿Pero si Jehová hizo todo solo sin ayuda de nadie, como se entiende que Jesús es creador de «Todas las [otras] cosas»? la respuesta es una sola, porque Jesucristo es Jehová , Jesús es Dios, creador de todas las cosas</strong>. Aprovechen la lectura del libro de Isaías, y diríjanse un poco más atrás para demostrar que <strong>Jesús es llamado «Dios Poderoso» al igual que Jehová</strong>.</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;"><strong>« Porque un niño nos ha nacido</strong>, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero,<strong>Dios Poderoso</strong>, Padre Eterno, Príncipe de Paz » <strong>TNM Isaías 9,6</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"> <strong>« </strong>(&#8230;) y ciertamente se apoyarán en Jehová, el Santo de Israel, con apego a la verdad. Un simple resto volverá, el resto de Jacob, <strong>al Dios Poderoso</strong> » <strong>TNM Isaías 10,20-21</strong></span></p></blockquote>
<p>La respuesta de los Testigo de Jehová a quien le toca el tema de la naturaleza divina de Jesucristo, se basa en resaltar su humanidad como por ejemplo; TNM Juan 14,28 « (&#8230;) porque el Padre es más grande que yo». Si bien es cierto que desde su humanidad Cristo es inferior al Padre, desde su naturaleza divina es igual a El «porque en él mora corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina» TNM Colosenses 2,9 (cf. Flp 2,6).</p>
<p>En el griego original la cita de Juan 1,1 , nos dice literalmente que <strong>Jesús no es igual a Dios Padre mas comparte su misma naturaleza divina </strong>y en este sentido si es igual al Padre, la segunda vez que aparece «Dios» mencionado en dicha cita es para afirmar este aspecto a modo de adjetivo (pues carece de artículo definido) y no como nombre como el primer caso; cuando se usa «Dios» como nombre va acompañado del artículo es decir se escribe literalmente «El Dios», gramaticalmente se puede traducir del griego original de varias maneras por ejemplo; «y la Palabra era Dios», «y Dios era la Palabra», «y la Palabra era divina», «y lo que Dios era, la Palabra era», incluyendo además la de los Testigos de Jehová , como «un dios» (la minúscula es relativa pues en los manuscritos unciales todas las letras estaban escritas en mayúsculas)</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;"><strong>« </strong>En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a <strong>Dios, y la Palabra era Dios</strong> » <strong> Biblia Católica Pueblo de Dios &#8211;  Juan 1,1 </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>« </strong>En principio la Palabra era, y la Palabra estaba con <strong>Dios, y la Palabra era un dios</strong>  » <strong>Biblia TNM Juan 1,1 </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>«</strong> <strong>τον (el)  θεον (Dios) και (y)  θεος (Dios)  ην (era)  ο (la)  λογος (palabra) </strong> » <strong>Sección del texto original griego de Juan 1,1 </strong></span></p></blockquote>
<p>De cara a los testigos basta pedirle prestada su biblia e irse hasta el final donde está el Apéndice 6A y citarles esto:</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;"><strong>« </strong>(&#8230;)<strong> </strong>con un predicado sin artículo precediendo al verbo, son principalmente cualitativas en significado.<strong> Indican que el logos tiene la naturaleza de theos</strong>. No hay base para considerar definido el predicado theos » <strong>Apéndice 6A “Jesús.—Alguien parecido a Dios; divino” – Traducción del Nuevo Mundo</strong></span></p></blockquote>
<p>Básicamente la nota que usan como referencia para traducir Juan 1,1 como «un dios», reza literalmente que la Palabra (Jesús) tiene la naturaleza de Dios Padre; «Indican que el logos (Palabra) tiene la naturaleza de theos (Dios)». Los traductores (desconocidos) que redactaron la traducción bíblica de los Testigos de Jehová han hecho muy bien la labor de ocultar estas verdades de fé. Para más detalles sobre el tema, dejo este video <a href="https://uncatolico.com/apologetica/biblia-de-los-testigos-de-jehova/" target="_blank">Biblia de los Testigos de Jehová (En Profundidad)</a> y un programa muy útil llamado <a href="https://uncatolico.com/descargas/e-sword_catolico/" target="_blank">E-Sword Católico </a>con algunas aplicaciones de apologética que les serán muy útiles.</p>
<p>Los Testigos de Jehová suelen estar en un contexto muy difícil, la expulsión por apostasía significa el rechazo por el resto de hermanos testigos, incluyendo familia y amigos, así que tengan paciencia y oren por ellos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="font-size: medium;">En este video encontrará todo lo tratado en este artículo y mucho más&#8230;</span></strong><br />
<iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/20Gl3PTCSz8?rel=0" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><span style="font-size: large;"><a href="https://gloria.tv/?media=604595&amp;download=1" target="_blank">Descargar video en formato MP4 &#8211; 47 Mb</a>  (Compatible con teléfonos móviles)</span></p>
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		<title>Resurrección de la carne</title>
		<link>https://uncatolico.com/apologetica/resurreccion-de-la-carne/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[UnCatolico]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Apr 2014 21:14:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apologética]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpo espiritual]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpo físico]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpo glorioso]]></category>
		<category><![CDATA[resurrección]]></category>
		<category><![CDATA[resurrección carne y hueso]]></category>
		<category><![CDATA[resurrección de la Carne]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Llegará el día en que resucitemos en nuestro cuerpo glorioso; así como la resurrección de Cristo, gozaremos de novedosas propiedades físicas y espirituales. Sé que a algunos les tomará por sorpresa saber de la eternidad de nuestra condición carnal cuando resucitemos. Hay que recordar y asimilar lo que afirmamos en el credo cuando decimos «creo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Llegará el día en que resucitemos en nuestro cuerpo glorioso; así como la resurrección de Cristo, gozaremos de novedosas propiedades físicas y espirituales.<span id="more-1368"></span></p>
<p>Sé que a algunos les tomará por sorpresa saber de la eternidad de nuestra condición carnal cuando resucitemos. Hay que recordar y asimilar lo que afirmamos en el credo cuando decimos <strong>«creo en la resurrección de la carne»</strong>.</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;">«Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos <strong>dará también la vida a vuestros cuerpos mortales</strong> por su Espíritu que habita en vosotros » Romanos 8, 11</span></p>
<p><span style="color: #000000;">« El término «carne» designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad (Génesis 6, 3; Salmo 56, 5; Isaías 40, 6). La «resurrección de la carne» significa que, después de la muerte, <strong>no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros «cuerpos mortales» (Romanos 8, 11) volverán a tener vida.</strong> » Catecismo Iglesia Católica §990</span></p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Eternidad de la carne</strong></p>
<p>A diferencia de la resurrección de San Lázaro (Juan 11) u otros casos similares (Marcos 5, 21-42; Lucas 7, 11-17) que resucitaron para volver a morir, nosotros recibiremos de Dios en el día del juicio final, nuestros cuerpos definitivos con vida incorruptible:</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;">« Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: <strong>se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles</strong>» 1 Corintios 15, 42</span></p>
<p><span style="color: #000000;">« Lo que es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y <strong>lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad.</strong>» 1 Corintios 15, 53</span></p>
<p><span style="color: #000000;">«El Rey del mundo, a nosotros que morimos por sus leyes, <strong>nos resucitará a una vida eterna</strong>» 2 Macabeos 7, 9</span></p>
<p><span style="color: #000000;">« <strong>El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.</strong>» Juan 6,54</span></p>
<p><span style="color: #000000;">«Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra <strong>se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno</strong>»&nbsp;&nbsp;Daniel 12,2</span></p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cuerpo glorioso</strong></p>
<p>No hay razón alguna para considerar nuestra condición física como algo negativo per se, Dios mismo se hizo carne y puso su morada entre nosotros (Juan 1,14; Apocalipsis 21,3). El dolor y la enfermedad propias de nuestros cuerpos actuales son consecuencias del pecado original (Romanos 5,12).</p>
<p>Nuestro cuerpo glorioso será como nuestro cuerpo actual pero «transfigurado en cuerpo de gloria» (Filipenses 3, 21), en «cuerpo espiritual» (1 Corintios 15, 44). No tendremos dolor ni enfermedad, será incorruptible y gozaremos de propiedades similares a la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo quien fue el primero en gozar de un cuerpo glorioso (1 Corintios 15,20). Dichas propiedades serán <strong>físicas</strong> como cuando Jesús comió con los apóstoles (Lucas 24,43) o permitió que santo Tomás apóstol tocará su costado (Juan 20:27; Lucas 24, 39) así como <strong>espirituales</strong> como la capacidad de trasladarse a pesar de obstáculos físicos; como la roca que sellaba el sepulcro (Mateo 28), puertas cerradas (Juan 20,19) o lugares alejados (Lucas 24,12-15).</p>
<p>Si bien es cierto que al morir nuestra alma se separa de nuestro cuerpo corruptible, es solo una circunstancia temporal (así estemos en el cielo o en el infierno después de nuestro juicio particular). En el último día (Juan 6,39) los que «hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación» (Juan 5,28 -29) en ambos casos lidiaran eternamente con su cuerpo resucitado.</p>
<blockquote><p>&nbsp;<span style="color: #000000;">«Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición <strong>alma y cuerpo en la gehenna</strong>.&nbsp;»&nbsp;&nbsp;Mateo 10,28</span></p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
<p><strong>Verdad fundamental</strong></p>
<p>La resurrección de los muertos es una verdad tan fundamental, que si no creemos en ella, vana es nuestra fe (1 Corintios 15,13-14).</p>
<p>Mientras los fariseos (Hechos 23, 6) y muchos contemporáneos del Señor creían y esperaban la resurrección (Juan 11, 24), los saduceos la negaban y la reacción de Jesús no se hizo esperar, y les dijo: «Vosotros no conocéis ni las Escrituras ni el poder de Dios, vosotros estáis en el error [&#8230;] (Dios) no es un Dios de muertos sino de vivos » (Marcos 12, 24-27)</p>
<blockquote><p><span style="color: #000000;">« Desde el principio, la fe cristiana en la resurrección ha encontrado incomprensiones y oposiciones (cf. Hechos 17, 32; 1 Corintios 15, 12-13). «En ningún punto la fe cristiana encuentra más contradicción que en la resurrección de la carne» (San Agustín, Enarratio in Psalmum 88, 2, 5) » Catecismo Iglesia Católica §996</span></p></blockquote>
<p>La resistencia a creer en la resurrección de la carne no es nueva, pero tenemos que hacer lo posible por dar a conocer esta verdad fundamental. Ser testigo de Cristo es ser «testigo de su Resurrección» (Hechos 1, 22; Hechos 4, 33)</p>
<p>Esperemos que al recitar el Credo lo hagamos por convicción y que al vivir la Pascua ya sea en Semana Santa o en cada domingo a modo de pequeña pascua, tengamos clara la idea de nuestra resurrección, pues de ella depende nuestra fe.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Qué esperas para regresar con tu creador?</p>
<p><strong>El Buen Pastor te espera.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para más información no dude en consultar el&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html"><strong>Catecismo de la Iglesia Católica</strong></a></p>
<p><a href="https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p123a11_sp.html">Ver párrafos §988 hasta §1001</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: medium;">ACTUALIZACIÓN</span></p>
<p>Conversando del tema en un grupo donde participo en Facebook llamado <a href="https://www.facebook.com/groups/450580291685465" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Defensa Católica-Foro</a>, me enonctre con una serie de argumentos que les comparto porque están geniales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las almas de todos los bienaventurados poseen algunos dotes especiales: la visión, el gozo y el amor.</p>
<p>a) -La visión: Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo (Jn. 17, 3).</p>
<p>b) -El gozo: &#8230;entra en el gozo de tu señor (Mt. 25, 21).</p>
<p>Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado (Jn. 15, 11).</p>
<p>c) -El amor: La caridad no acaba nunca (1 Cor. 13, 8.).</p>
<p>Aclaración. La visión corresponde a la fe y es la misma inteligencia elevada por el «lumen gloriae» para capacitarla para contemplar la esencia divina. El gozo corresponde a la esperanza y es producido por la posesión del bien infinito deseado y pretendido por la misma esperanza aumentada por el mismo «lumen gloriae». El amor es la misma caridad consumada derivada de la visión y del gozo.</p>
<p>· Las almas de alguno bienaventurados están dotadas de ciertas aureolas especiales.</p>
<p>Aureolas son unas cualidades especiales merecidas por algunos bienaventurados, en virtud de las victorias alcanzadas con la práctica heroica de ciertas obras difíciles y penosas para la naturaleza humana.</p>
<p>Son tres: las de los doctores, las de los mártires y las de las vírgenes.</p>
<p>a) -Las de los doctores.</p>
<p>Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad (Dan. 12, 2).</p>
<p>Aclaración. Se trata de una transfiguración escatológica que afectará a sus cuerpos ya gloriosos.</p>
<p>b) -Las de los mártires.</p>
<p>Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos (Apoc. 7, 9).</p>
<p>Aclaración. «Palmas», se refiere a las palmas del triunfo.</p>
<p>c) -Las de los vírgenes.</p>
<p>Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos siguen al Cordero a dondequiera que vaya, y han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero, y en su boca no se encontró mentira: no tienen tacha (Apoc. 14, 4-5).</p>
<p>Aclaración. Están dotados de una insignia particular y superior a la de los demás bienaventurados.</p>
<p>Pues así dice Yahvéh: Respecto a los eunucos que guardan mis sábados y eligen aquello que me agrada y se mantienen firmes en mi alianza, yo he dejarles en mi Casa y en mis muros monumento y nombre mejor que hijos e hijas; nombre eterno les daré que no será borrado (Is. 56, 4-5).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DOTES DEL CUERPO GLORIOSO</p>
<p>Así también en la resurrección de los muertos. Se siembra corrupción, resucita incorrupción; se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual (1 Cor. 15, 43-44).</p>
<p>Aclaración. La tradición cristiana interpreta estas palabras como alusión muy clara a las cuatro dotes del cuerpo glorioso, es decir, impasibilidad, sutileza, agilidad y claridad.</p>
<p>· La IMPASIBILIDAD es uno de los cuatro dotes del cuerpo glorioso. Impasibilidad es la invulnerabilidad al dolor. No padecerán hambre, ni sed, ni les dará el bochorno ni el sol, pues el que tiene piedad de ellos los conducirá y a manantiales de agua los guiará (Is. 49, 10).</p>
<p>Ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno, porque el cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos (Apoc. 7, 16-17).</p>
<p>Y (Dios) enjugará toda lágrima de sus ojos y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado (Apoc. 21, 4).</p>
<p>· La AGILIDAD es uno de los cuatro dotes del cuerpo glorioso. La agilidad es la cualidad por la cual el cuerpo se librará de la carga que le oprime ahora y se podrá mover hacia cualquier parte a donde quiera el alma con tanta velocidad que no puede haberla mayor.</p>
<p>Pero los que confían en Yahvéh, él les renovará el vigor, subirán en alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse&#8230; (Is. 40, 31).</p>
<p>El día de su visita se inflamarán, se propagarán como chispas en rastrojo (Sab. 3, 7).</p>
<p>Se siembra debilidad y se resucita fortaleza (1 Cor. 15, 43).</p>
<p>· La CLARIDAD es uno de los cuatro dotes del cuerpo glorioso. La claridad es cierto resplandor que rebosa al cuerpo de la suprema felicidad del alma.</p>
<p>El día de su visita se inflamarán, y se propagarán como chispas en rastrojo (Sab. 3, 7).</p>
<p>Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre (Mt. 13, 43).</p>
<p>Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de las estrellas, y una estrella difiere de otra en resplandor. Así también en la resurrección de los muertos (1 Cor. 15, 41).</p>
<p>Se siembra vileza, resucita gloria (1 Cor. 15, 43).</p>
<p>El cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas (Flp. 3, 21).</p>
<p>· La claridad de los cuerpos gloriosos puede ser contemplada también por ojos no glorificados.</p>
<p>Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos; su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos blancos como la luz (Mt. 17, 1-2).</p>
<p>&#8230;Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo (Mt. 17, 8.).</p>
<p>· La claridad intensísima del cuerpo glorioso no molesta ni calienta la vista del que los contempla, sino que la recreará dulcemente.</p>
<p>Me trasladó en espíritu a un monte grande y alto y me mostró la ciudad santa de Jerusalén, que bajaba del cielo de junto a Dios, y tenía la gloria de Dios. Su resplandor era como el de una piedra muy preciosa, como jaspe cristalino (Apoc. 21, 10-11).</p>
<p>· La SUTILEZA es uno de los cuatro dotes del cuerpo glorioso. Sutileza es la cualidad por la cual es cuerpo glorioso es habilitado para sujetarse totalmente al alma glorificada y le será perfectamente útil a su voluntad.</p>
<p>El cuerpo perderá su pesadez y torpeza quedando espiritualizado e ingrávido, aptísimo para seguir en todo los vuelos y las exigencias del espíritu.</p>
<p>Se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual (1 Cor. 15, 44).</p>
<p>· La sutileza del cuerpo glorioso producirá efectos maravillosos.</p>
<p>a) -El cuerpo glorioso será tangible, palpable, como el de Jesucristo.</p>
<p>Mirad mis manos y mis pies; soy el mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies (Lc. 24, 39).</p>
<p>b) -Por el contrario, en este mundo el alma humana encuentra grandes obstáculos, a causa de la pesadez del cuerpo, para realizar sus actividades puramente espirituales.</p>
<p>El espíritu está siempre pronto, pero la carne es débil (Mt. 26, 41).</p>
<p>c) -El cuerpo glorioso no podrá penetrar los cuerpos sólidos a pesar de su sutileza, o sea, no podrá ocupar el mismo lugar que otro cuerpo distinto.</p>
<p>CARACTERÍSTICAS DE LOS CUERPOS EN EL CIELO:</p>
<p>· Conservarán su identidad personal</p>
<p>· Conservarán sus miembros, órganos. estatura, edad conveniente y sexo</p>
<p>· Los bienaventurados podrán hacer que tus cuerpos aparezcan o desaparezcan ante los demás</p>
<p>· No comerán en el cielo, pues el gusto quedará beatificado sin alimento alguno</p>
<p>· Los bienaventurados del cielo conservarán su identidad personal y la de sus órganos corporales, después de la resurrección y del juicio universal.</p>
<p>Yo, sí, yo mismo le veré, le mirarán mis ojos, no los de otros (Job 19, 27).</p>
<p>· Los cuerpos resucitados de los bienaventurados serán perfectos, es decir, conservarán sus miembros, sus órganos, su estatura propia, su edad conveniente y su sexo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esta doctrina la defienden comúnmente los teólogos y aunque las alusiones de la Sagrada Escritura carecen de fundamento sólido, se puede afirmar sin temor de error.</p>
<p>&#8230;hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado del hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo (Ef. 4, 13).</p>
<p>Aclaración. El hombre es perfecto en su cuerpo cuando no le faltan ninguna de las características, miembros y órganos propios de su naturaleza. Por consiguiente los cuerpos resucitados conservarán:</p>
<p>a) -Todos los órganos y miembros, incluso dientes, cabellos, etc.</p>
<p>Yo, sí, yo mismo le veré, le mirarán mis ojos, no los de otro (Job 19, 27).</p>
<p>En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados (Mt. 10, 30).</p>
<p>Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza (Lc. 21, 18).</p>
<p>b) -Edad conveniente, es decir, unos 33 años, porque es la edad de Cristo y porque es en la que el hombre adquiere la plenitud de sus facultades.</p>
<p>c) -Su estatura propia, es decir la que normalmente tuvieron en esta vida.</p>
<p>d) -Su sexo propio, puesto que es característica integral de cada uno.</p>
<p>e) -Los cuerpos no conservarán los defectos con que nacieron ni los que adquirieron en vida por incidentes, enfermedades u otra causa semejante, porque cada uno de los miembros pertenecen a la integridad de la naturaleza.</p>
<p>· Los bienaventurados podrán hacer que sus cuerpos aparezcan o desaparezcan ante los demás.</p>
<p>Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él (Jesús) desapareció de su lado (Lc. 24, 31).</p>
<p>Pudiera ser también que esta aparición y desaparición se realizará por virtud milagrosa de Cristo, pero parece más bien que se realizó por propia virtud del cuerpo bienaventurado.</p>
<p>· Los bienaventurados no comen en el cielo, aunque Cristo resucitado comió con sus apóstoles.</p>
<p>Ellos (los Apóstoles) le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos (Lc. 24, 42, 43).</p>
<p>Jesús les dice: Venid a comer&#8230;Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: Simón&#8230; (Jn. 21, 12 y 15).</p>
<p>&#8230;a nosotros que comimos y bebimos con él (Jesús) después que resucitó de entre los muertos (Hch. 10, 41).</p>
<p>Aclaración. Cristo comió para manifestar la realidad de su cuerpo resucitado, pero de ningún modo asimiló aquellos alimentos. El sentido del gusto puede ser beatificado en su acto propio, sin ponerse en contacto con alimento alguno, y es más razonable que así sea, dada la inutilidad de los alimentos en la vida bienaventurada.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Iglesia y Nazismo I:  Concordato Imperial</title>
		<link>https://uncatolico.com/apologetica/iglesia-y-nazismo-concordato-imperial/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[UnCatolico]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2013 04:16:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apologética]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y Nazismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nazismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Enemigos de la Iglesia afirman con una ligereza pasmosa que la iglesia católica apoyaba a Hitler. Dicen entre otras cosas que el concordato entre el estado del vaticano y el estado alemán, fue realizado para darle apoyo a Hitler, lo cual es una clara falacia. Muestran por ejemplo una fotografía de presuntos sacerdotes haciendo el [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Enemigos de la Iglesia afirman con una ligereza pasmosa que la iglesia católica apoyaba a Hitler. Dicen entre otras cosas que el concordato entre el estado del vaticano y el estado alemán, fue realizado para darle apoyo a Hitler, lo cual es una clara falacia.<span id="more-1198"></span></p>
<p>Muestran por ejemplo una fotografía de presuntos sacerdotes haciendo el saludo nazi , que según Cornwell se realizó en el encuentro de la juventud católica en agosto de 1933, pero dicha organización de juventud católica filial del partido de centro fue suprimida en julio de 1933, así que no está claro el origen de esta foto entre otras que se usan para atacar superficialmente a la Iglesia.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1199" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/priestssalute.jpg" alt="Supuestos sacerdotes católicos haciendo saludo nazi." width="465" height="330" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/priestssalute.jpg 465w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/priestssalute-150x106.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 465px) 100vw, 465px" /></p>
<p>Razonablemente no hay que negar que existe la posibilidad de que fueran sacerdotes pro nazis, así como los judíos del partido fariseo se sometían al imperio romano a cambio de dadivas. Otro tipo de fotografías solamente muestran a Hitler con algunos funcionarios católicos en eventos oficiales.</p>
<p><a href="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/naz.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1200" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/naz.jpg" alt="Hitler con algunos funcionarios católicos en eventos oficiales." width="450" height="346" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/naz.jpg 450w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/naz-150x115.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></a></p>
<p>Los enemigos de la Iglesia, pretenden argumentar que la Iglesia apoyó a Hitler a partir de fotografías, es el equivalente a pretender decir que el gobierno británico apoyaba a Hitler por que Neville Chamberlain aparecía en fotos de reuniones diplomáticas con Hitler, algo totalmente superficial y absurdo. Quieren extender a las personas equivocadas la condena que corresponde a Hitler y a los nazis por el holocausto, ocultando el hecho de que murieron muchos católicos en manos de los nazis, no solo en Polonia sino también en Alemania donde más de 2600 sacerdotes alemanes fueron enviados a campos de concentración (de ellos 2000 murieron).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="font-size: large;">Concordato Imperial</span></strong></p>
<p>Un concordato es un acuerdo entre la Iglesia Católica específicamente la Santa Sede y un Estado para regular las relaciones entre ellos , El concordato imperial fue firmado entre Alemania y la Santa Sede, y en el mismo se establecen condiciones de libertad religiosa para la Iglesia Católica. Sigue vigente hasta el día de hoy, desde que se firmó en julio de 1933,  sin cambio alguno en su estructura, manteniendo cada uno de los artículos originales.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1202" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/sshot-1.png" alt="Concordato imperial." width="427" height="538" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/sshot-1.png 427w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/sshot-1-119x150.png 119w" sizes="auto, (max-width: 427px) 100vw, 427px" /></p>
<p>El concordato imperial fue firmado por el Presidente de Alemania (Jefe de estado), para aquel entonces Paul von Hindenburg algo debilitado debido al auge de Hitler por tener mayoría en el Reichstag (parlamento alemán); pese a que un año antes le había ganado a Hitler con amplia ventaja en las reelecciones. En marzo 1933 se aprobó una ley habilitante en el parlamento alemán cuyas consecuencias fueron bastante graves, pues el gobierno del Reich, presidido por Hitler en calidad de canciller de Alemania, tenía el camino libre para aprobar toda clase de normas legales inclusive yendo en contra de la Constitución de Weimar, la cual no fue derogada expresamente pero que en la práctica era modificada por sola voluntad del gabinete nazi, así que de cierta forma era el inicio de la Alemania nazi pese a que se mantenía de palabra el viejo orden constitucional.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1203" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/1101260322_400.jpg" alt="Paul von Hindenburg" width="400" height="527" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/1101260322_400.jpg 400w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/1101260322_400-114x150.jpg 114w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></p>
<p>Fue solo después de la muerte de Hindenburg en 1934, que Hitler asumió el poder totalitario ya que no solo era canciller o jefe de gobierno sino que también tomo el cargo de jefe de Estado bajo el título de Führer und Reichskanzler («Caudillo y Canciller del Reich»), consolidando así su poder absoluto.</p>
<p>La representación de Hindenburg en el concordato estuvo a cargo del Vice-Canciller Franz von Papen político y diplomático alemán perteneciente al Partido de Centro que si bien no pertenecía al partido nazi se dejó influenciar por Hitler para servirle de utilidad durante las primeras fases de su ascensión al poder, Von Papen formo parte de la República de Weimar y del Tercer Reich ocupando el cargo de primer ministro en la república y posteriormente el de vice-canciller.</p>
<p>La forma de organización de Alemania se basaba en un jefe de estado (Hindenburg) y estaba el canciller o jefe de gobierno (Adolf Hitler), este concordato fue iniciativa de Franz Von Papen quien creía que con él se lograrían disminuir los roces ya existentes con la Iglesia Católica.</p>
<p>En Roma, las principales figuras con las que tenía que entrevistarse eran dos: el Papa Pío XI, y su Secretario de Estado Eugenio Pacelli este ultimo seria el futuro papa pio XII y ya para entonces contaba con amplia experiencia sobre asuntos alemanes ya que había sido nuncio apostólico en Baviera, nuncio en Prusia, y por motivos prácticos nuncio de todo el Imperio Alemán. Tanto Pio XI como Pacelli (futuro Papa Pio XII) eran favorables a firmar un concordato, y pensaban que por pocas que resultaran ser las ventajas, siempre resultaba conveniente intentar entenderse con los diferentes regímenes, y lograr a través de acuerdos cierto grado de libertad religiosa y de respeto, aunque fueran hostiles a la Iglesia, como ya se había demostrado, por ejemplo, con la república española.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1204" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/concordato-1933.jpg" alt="Firma del Concordato Imperial" width="538" height="424" srcset="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/concordato-1933.jpg 538w, https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/concordato-1933-150x118.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 538px) 100vw, 538px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="font-size: large;">Términos del concordato</span></strong></p>
<p>Conociendo ya a los actores les hablare ahora de los principales términos del concordato:</p>
<blockquote><p><strong>El derecho a la libertad religiosa católica romana. (Articulo 1)</strong></p>
<p>ARTIKEL 1</p>
<p>Das Deutsche Reich gewährleistet die Freiheit des Bekenntnisses und der öffentlichen Ausübung der katholischen Religion. Es anerkennt das Recht der katholischen Kirche, innerhalb der Grenzen des für alle geltenden Gesetzes, ihre Angelegenheiten selbständig und zu ordnen und zu verwalten und im Rahmen ihrer Zuständigkeit für ihre Mitglieder bindende Gesetze und Anordnungen zu erlassen.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p><strong>Los concordatos con los Estados de Baviera (1924), Prusia (1929) e Baden (1932) siguen siendo válidos. (Articulo 2)</strong></p>
<p>ARTIKEL 2</p>
<p>Die mit Bayern (1924), Preußen (1929) und Baden (1932) abgeschlossenen Konkordate bleiben bestehen und die in ihnen anerkannten Rechte und Freiheiten der katholischen Kirche innerhalb der betreffenden Staatsgebiete unverändert gewahrt. Für die übrigen Länder greifen die in dem vorliegenden Konkordat getroffenen Vereinbarungen in ihrer Gesamtheit Platze Letztere sind auch für die obengenannten drei Länder verpflichtend, soweit sie Gegenstände betreffen, die in den Länderkonkordaten nicht geregelt wurden oder soweit sie die früher getroffene Regelung ergänzen. In Zukunft wird der Abschluß von Länderkonkordaten nur im Einvernehmen mit der Reichsregierung erfolgen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La religión católica puede ser enseñada en determinadas escuelas (Articulo 21) y los profesores destinados a enseñar religión solo pueden ser aprobados por el obispo de la diócesis correspondiente (Articulo 22).</strong></p>
<p>ARTIKEL 21</p>
<p>Der katholische Religionsunterricht in den Volksschulen, Berufsschulen, Mittelschulen und höheren Lehranstalten ist ordentliches Lehrfach und wird in Übereinstimmung mit den Grundsätzen der katholischen Kirche erteilt. Im Religionsunterricht wird die Erziehung zu vaterländischem, staatsbürgerlichem und sozialem Pflichtbewußtsein aus dem Geiste des christlichen Glaubens des Sittengesetzes mit besonderem Nachdruck gepflegt werden, ebenso wie es im gesamten übrigen Unterricht geschieht. Lehrstoff und Auswahl der Lehrbücher für den Religionsunterricht werden im Einvernehmen mit der kirchlichen Oberbehörde festgesetzt. Den kirchlichen Oberbehörden wird Gelegenheit gegeben werden, im Einvernehmen mit der Schulbehörde zu prüfen, ob die Schüler Religionsunterricht in Übereinstimmung mit den Lehrern und Anforderungen der Kirche erhalten.</p>
<p>ARTIKEL 22</p>
<p>Bei der Anstellung von katholischen Religionslehrern findet Verständigung zwischen dem Bischof und der Landesregierung statt. Lehrer, die wegen ihrer Lehre oder sittlichen Führung; vom Bischof zur weiteren Erteilung des Religionsunterrichtes für ungeeignet erklärt worden sind, dürfen, solange dies Hindernis besteht, nicht als Religionslehrer verwendet werden.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p><strong>Queda garantizada la protección a organizaciones católicas y la libertad religiosa (Articulo 31)</strong></p>
<p>ARTIKEL 31</p>
<p>Diejenigen katholischen Organisationen und Verbände, die ausschließlich religiösen, reinkulturellen und karitativen Zwecken dienen und als solche der kirchlichen Behörde unterstellt sind, werden in ihren Einrichtungen und in ihrer Tätigkeit geschützt. Diejenigen katholischen Organisationen, die außer religiösen, kulturellen oder karitativen Zwecken auch anderen, darunter auch sozialen oder berufsständischen Aufgaben dienen, sollen, unbeschadet einer etwaigen Einordnung in staatliche Verbände, den Schutz des Artikels 31 Absatz 1 genießen, sofern sie Gewähr dafür bieten, ihre Tätigkeit außerhalb jeder politischen Partei zu entfalten. Die Feststellung der Organisationen und Verbände, die unter die Bestimmungen dieses Artikels fallen, bleibt vereinbarlicher Abmachung zwischen der Reichsregierung und dem deutschen Episkopat vorbehalten. Insoweit das Reich und die Länder sportliche oder andere Jugendorganisationen betreuen, wird Sorge getragen werden, daß deren Mitgliedern die Ausübung ihrer kirchlichen Verpflichtungen an Sonn- und Feiertagen regelmäßig ermöglicht wird und sie zu nichts veranlaßt werden, was mit ihren religiösen und sittlichen Überzeugungen und Pflichten nicht vereinbar wäre.</p></blockquote>
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<blockquote><p><strong>Ningún Clérigo o miembro de una orden religiosa podrá pertenecer a un partido político. (Articulo 32) .</strong></p>
<p>ARTIKEL 32</p>
<p>Auf Grund der in Deutschland bestehenden besonderen Verhältnisse wie im Hinblick auf die durch die Bestimmungen des vorstehenden Konkordats geschaffenen Sicherungen einer die Rechte und Freiheiten der katholischen Kirche im Reich und seinen Ländern wahrenden Gesetzgebung erläßt der Heilige Stuhl Bestimmungen, die für die Geistlichen und Ordensleute die Mitgliedschaft in politischen Parteien und die Tätigkeit für solche Parteien ausschließen.</p></blockquote>
<p>En ninguna parte del concordato se le da apoyo o se aprueba al régimen nazi para ese entonces en sus comienzos, en el mismo se establecen regulaciones que permitían que la religión católica fuera respetada en Alemania. En la práctica no fue así,  Hitler no respeto los términos del concordato desde el primer momento, ya el 30 de julio a 10 días de la firma, se violo el artículo 31, el régimen nazi disolvió la Liga de la Juventud Católica violando el concordato que establecía el respeto a las asociaciones católicas.</p>
<p>Desde el primer momento empezaron a llover las denuncias por parte de los obispos alemanes. Se hostigaba a la Iglesia de diversos modos, sin excluir encarcelamientos de eclesiásticos. Desde Roma se apoyaba a la jerarquía local, y Pacelli envió varios memorandos de protesta a las autoridades alemanas, y el mismo Pío XI aprovechó varias peregrinaciones de alemanes para formular públicamente sus quejas. A partir de 1935, la propaganda nazi lanzó una campaña de desprestigio de la Iglesia Católica, con el montaje de varios procesos amañados a eclesiásticos acusados de fraude donde muchos de ellos terminaron en campos de concentración.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://uncatolico.com/wp-content/uploads/2013/10/pioxii.jpg" alt="pioxii" width="425" height="560" /></p>
<p>Después de la guerra, el papa Pio XII (Pacelli) tildado por los enemigos de la Iglesia como “el papa nazi” ,fue homenajeado por una serie de personajes famosos. Como Chaim Weizmann, primer presidente de Israel, Moshe Scharett, segundo presidente del estado hebreo, Leon Kubowitzky, secretario general del Congreso judío mundial en 1945, el rabino Isaac Herzog e Incluso Albert Einstein.</p>
<p><span style="font-size: medium;"><strong>En la próxima entrega</strong> <strong>de esta serie de artículos les compartiré las declaraciones de Albert Eeinstein entre otros judíos sobre Pio XII.</strong></span></p>
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